ConviccionesDe “caminar” tu vida, de estar siendo quién sos, de sostener tus convicciones, de atravesar el miedo, siempre y cuando “camines” y no te quedes estancado.

Transitamos la vida, esa inesperada sucesión de hechos, con un cuerpo, un lenguaje y una emoción que son nuestros, que necesitamos honrar y respetar para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás, para mantener nuestra integridad, palpitar nuestra fortaleza y mostrar nuestro coraje.

 

Llamo tu atención sobre la interpretación de tener convicciones. El límite entre lo que las hace “buenas” y lo que las hace “malas” es muy débil y delgado. Esta es la razón que motivó mi escritura de este post.

Una fuerte convicción forma a los héroes como a los fanáticos. Lucas Alaman

 

¿Es bueno tener convicciones?

Depende. Depende de si están a tu servicio o vos estás al servicio de ellas.

 

“Convicción” es parte de la familia de palabras de “Convencer”, y particularmente, creo que no podemos convencer a nadie de nada, solo podemos convencernos a nosotros mismos. Cuando alguien acepta lo que decís y lo incorpora a su Ser, se ha convencido a sí mismo, vos no lo convenciste.

Partiendo de esta base, tus convicciones son construidas por vos y por eso, digo que están para que las respetes, vivas de acuerdo a ellas y sigas creando tu integridad practicándolas.

No hay nada más grande en el mundo que la libertad. Vale la pena pagar por ella, vale la pena ir a la cárcel por ella. Preferiría ser un pobre libre que un rico esclavo. Preferiría morir en pobreza abyecta con mis convicciones que vivir en riquezas excesivas con la falta de respeto por mí mismo. Martin Luther King

Las convicciones forman  nuestro “Uno mismo”.

¿Hay algo más maravilloso que descubrirnos en él, conectarnos y encontrar allí toda la fuerza que necesitamos para “caminar” por la vida?

 

Ahora bien, las convicciones pasan al otro lado del límite de la interpretación, cuando no “caminamos”, cuando nos estancamos, cuando dejamos de aprender, cuando entramos en el nocivo estado del “Yo ya sé”.

 

Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.

Friedrich Nietzsche 

 

Cuando nos apresan, cuando nos tienen, nos transformamos en incapaces de avanzar, de apreciar lo nuevo, de ampliar nuestra mirada.

¿Sos de fuertes convicciones?

¿Te ha servido ser así en tu vida?

Y por el otro lado:

¿Sos capaz de salir de ellas cuando observás algo que te atrae, que te da curiosidad, por lo que te sentís motivado porque tu inquietud ha sido movida a algo que te importa?

Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.

José Ortega y Gasset 

 

Las convicciones proceden de nuestros valores, de lo que creemos que es bueno, de lo que nos marca qué cosas hacer y qué no hacer, por eso, nos resistimos a cambiarlas. Y no está mal, estamos siendo coherentes y enteros. Pero si surge algo que nos lleva a cuestionarnos, necesitamos echar mano del equilibrio para darnos cuenta de que a veces, el cambio es la solución.

 

También se relacionan con nuestros ideales y esto también aumenta la resistencia.

Es la calidad de las convicciones la que determinan el éxito, no el número de seguidores.  Harry Potter y las reliquias de la muerte (parte 2)

 

Creo que el equilibrio sanador está en defender nuestras convicciones pero estar abierto ante la necesidad de cambiarlas, que de hecho, este es un proceso que no se realiza “en masa”, es decir, no vas a cambiar todo lo que pensás y creés, sino aquello que produce acciones y comportamientos que han dejado de hacerte feliz y que ya no te satisfagan para sentirte en paz.

 

Desde el humor, Groucho Marx, nos enseña:

Estas son mis convicciones pero si no le gustan, tengo otras.

Rescato aquí, la posibilidad que nos deja entrever, de poder cambiarlas si nos hace falta o nos sirve para nuestro camino.

 

Y vamos un poquito más allá. Como no sé si será tu caso, hablaré en general.

¿Conocés historias de vida en las que el seguir una convicción (o varias) llevó a sus protagonistas a su propia destrucción?

¿Y a personas que por su rigidez en sus convicciones terminaron siendo infelices y presa de la tristeza?

 

Lo que sucede con las convicciones cuando llega el momento de hacer cambios, se reduce a sentir que hemos perdido el sentido de nuestra vida, porque en principio, ellas son las que se lo dan.

Si lográs éxito –en lo que sea- y ese éxito es tu meta, y lo hiciste de acuerdo a tus convicciones, te darás cuenta de que ellas construyeron ese sentido de tu vida, pero si sucede lo contrario y te das cuenta de que fue un error seguir “caminando” con ellas, perderás ese sentido.

Será el momento de plantearte: ¿Qué es prioritario? ¿Mantener mis convicciones o recuperar un sentido para mi vida?

Esto es de lo que hablo cuando hablo de aprendizaje transformacional.  Me alegra haber dado con un ejemplo claro a ese concepto que a veces, siento que soy incapaz de transmitir.

 

Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:

-Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?

Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:

-Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

 

Rita Tonelli Coach es un blog que creo día a día con el objeto de acercar el Coaching Ontológico a Coaches, profesionales y particulares para compartir la posibilidad que ofrece de cambiar todo lo queramos para tener una vida mejor. “Un modo de ser y hacer diferentes para lograr lo que te propongas”

Por el placer de compartir

 

 


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