enfoque Habrás escuchado la expresión “hacer foco”. Ella remite a una situación en la que resalta nuestro blanco teniendo simultáneamente una  visión (de vista) muy mínima de todo lo de alrededor. De esto se trata el Potenciar tu enfoque.

En cualquier acción que emprendamos, enfocarse es imprescindible porque así, nuestra atención estará puesta allí, en lo que queremos lograr y conseguir.

Cuál es la dificultad principal…

La dificultad se presenta cuando equivocamos el enfoque dándole importancia a lo que no la tiene o cuando no podemos sostener ese enfoque sobre lo que decimos que nos interesa.

La buena noticia es que vos podés potenciar tu enfoque porque ambas dificultades dependen exclusivamente de tu poder personal, el que te permitirá hacer los cambios que necesites.

Si hablamos del enfoque equivocado, viene muy bien atender a una frase de Steve Jobs:

 

Te puede sorprender que el poder de decir “no” sea superior en importancia al de decir “sí”, pues, en este caso, lo es.

Cuestiones humanas anti-enfoque

Las personas tenemos un mecanismo de auto sabotaje que se activa desde el inconciente y hace que nos enfoquemos mal. Éste está íntimamente ligado a la necesidad de la satisfacción inmediata que solemos experimentar y a la respuesta a las demandas de los demás.

Para lograr detener el auto sabotaje necesitamos tener en cuenta que:

Entre el estímulo y nuestra respuesta está la capacidad interna de optar, de elegir una respuesta y hacernos cargo de ella. (Esto es la proactividad)

Te doy algunos ejemplos:

“Tengo que bajar treinta kilos. Hace un mes que hago dieta y vengo muy bien… ¿Qué me va a hacer que me dé el gusto de comerme medio kilo de helado?”

“Mi mesa de examen es en tres días. Sé casi todo. Hoy no estudio y me voy a la playa”.

¿Queda claro, verdad?

 

¡Las demandas de los demás! Así, con signos de admiración.

No confundas ayuda a los otros con dejar de hacer lo que es prioritario para vos. En todo caso, analizá qué gravedad implica la situación para decidir tu accionar. Desenfocarte imposibilita tus logros.

 (Y en éste, es relevante tu poder personal de decir “no” a las demandas indiscriminadas)

 Hábitos que ayudan

En sostener el enfoque también opera tu hábito poderoso de la proactividad, tu elección de la respuesta porque la emoción sucede, se produce la tentación de desenfocarte y allí es donde vos necesitás ponerlo en acción. Esta alerta aparecerá sola, una vez que te acostumbres a la práctica del hábito. Si fallara, tenés otra y es que inmediatamente, tu plan empezará a “hacer agua” (mostrará agujeros), por eso quiero dejarte unas pautas que te pueden servir:

Siempre, enfocate en lo que tenés, no en lo que te falta.

Siempre, enfocate en lo que podés, no en lo que no podés.

Siempre, enfocate en tus cualidades, virtudes y dones y no, en tus defectos, tus críticas y tus carencias.

Siempre, mirá las oportunidades, no los obstáculos.

Siempre, mirá las soluciones, no los problemas.

Definí clara y específicamente lo que querés y ¡enfocate!

Se cuenta que un rico comerciante, que acostumbraba a organizar competencias en las que siempre resultaba ganador, alojó en su casa a un sabio sufí.
Ese día se esperaban lluvias acompañadas de tormentas, así que el reto consistió en una carrera para ver quien llegaba seco a la meta.
El anfitrión se quedó el caballo más veloz y al sabio sufí le dio por montura un caballo muy lento. El sabio, sin embargo, no dijo palabra y muy pronto comprobó cómo los demás participantes se distanciaban, perdiéndose de vista con el anfitrión a la cabeza. Pero enseguida comenzó a llover intensamente y todos terminaron empapados, a pesar de la velocidad alcanzada por sus monturas. El sabio sufí que se había quedado rezagado, en cuanto comenzó a llover se quitó todas sus ropas, las dobló cuidadosamente y se sentó encima de ellas. Cuando cesó la lluvia, se vistió nuevamente y llegó a la meta completamente seco.

“Quizás la lluvia no ha caído en todas partes,… ¡Qué mala suerte! … si me hubiera quedado con el caballo más lento ahora sería el ganador” -pensó el dueño de la casa.
Al día siguiente, el tiempo era similar, había riesgo de tormenta, y de nuevo se convocó otra carrera.                  Esta vez, el anfitrión le dio al sufí un caballo rápido y se reservó para sí, el lento. Pronto se puso a llover y el anfitrión se mojó aún más que el día anterior. El sabio, sin embargo, repitió la misma operación y llegó el primero, completamente seco.
Ante la curiosidad de todos los participantes, el sabio sufí explicó: Ir rápido o lento no era algo que podía controlar, tampoco podía dirigir el curso de la tormenta, pero supe discernir lo que sí estaba en mi mano: mantenerme seco.

(Adaptación de un cuento sufí)

 

¿Cómo es tu forma de enfocarte?

¿Podés ver que muchos de tus inconvenientes residen en tu dispersión y falta de enfoque?

¡Contame! ¿Querés?

Por el placer de compartir.

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2 comentarios

  1. ¡Me encantan tus historias con las que acabas el post, Rita.
    Así es. Saber discernir, diferenciar qué es lo que dará mejor resultado conociendo siempre nuestras posibilidades. De ahí que el estar enfocado sea una fuente de inteligencia. El enfoque nos hará ver todos los problemas u obstáculos que podemos incluso solucionar porque estámos enfocados. Es sencillo, pero puede resultar muy dificil a partir de que haya varias cosas en nuestra cabeza.. y enfocarse en varias no es que sea distinto, pero si resulta más dificil y hasta puede hacernos perder el norte de ese enfoque que necesitámos para que todo salga bien.
    Muy interesante Rita. Enhorabuena.
    Cariños wapísima.

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    Rita Tonelli Coach Reply:

    ¡Hola, Mari Carmen!
    ¡Qué bueno que puedas ver este tema con la importancia que tiene en el logro de nuestros objetivos!
    El desenfoque es muy común. Y nos sucede porque vivimos en transparencia. Creo que enfocarse en varias cosas a la vez directamente, no es posible. Algo nos estaremos perdiendo y la atención que estemos poniendo será insuficiente. Como siempre, se me ocurre un dicho de mi abuela, la sabia española que cuando veía una situación así, vociferaba: “A lo que estamos, Petra”. Desconozco la identidad de Petra 🙂 pero seguramente no lograba enfocarse.
    Un abrazo y muchas gracias por comentar.
    Abrazos!

    [Responde a este comentario]

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