La ceguera del exitismoSi no hay éxito no hay nada.

¿Si no hay éxito no hay nada?

El éxito es un concepto discutible, interpretativo, personal… pero deseado por todos los seres humanos.

¿Es bueno esto?

Por supuesto que sí, sin embargo, todo lo que nos haga perder nuestra capacidad de observación, de valoración y de mantener nuestra mirada amplia y continente, nos lleva a error. El error que proviene de dejarnos “cegar” por el objetivo, lo que no nos permite apreciar los logros alcanzados en el camino.

Valoro más al que logra comprarse un auto pequeño, producto de todos sus esfuerzos y trabajo que al que se compra un auto de lujo porque se ganó la lotería. Marcelo Bielsa

 

Esta ceguera nos lleva a minimizar, no reconocer y menospreciar nuestro trabajo y esfuerzos que con nuestro poder personal puesto a trabajar, resultó exitoso en cada etapa.

¡Qué contradicción! ¿Verdad?

Así funcionamos. Una vez que hemos logrado algo no lo atesoramos, no lo recordamos, lo “tapamos” con nuestro siguiente logro.

¿Por qué no hacemos lo mismo cuando el resultado no nos congratula?

En este caso, nos quedamos “enganchados” en el fracaso, no lo podemos sacar de nuestra cabeza y nuestra conversación interna recurre sobre lo que hicimos mal.

¡Sorprendente el ser humano! ¿Verdad?

 

El éxito resulta de la lucha contra los obstáculos. Sin obstáculos no hay verdadero éxito. En la necesidad del esfuerzo hallamos la fuente principal del progreso de las naciones y de los individuos. Samuel Smiles

 

El éxito no es un fin en sí mismo (cuando creemos que sí lo es, se produce la ceguera). En este estado, no se tienen en cuenta los medios ni se valoran los esfuerzos.

 

Extraordinarios escritores sin reconocimiento porque no son famosos contra mediocres redactores de revista de actualidad.

Excelentes actores que no están en la televisión contra mediáticos de turno exponiendo hasta su momento de cortarse las uñas de los pies.

Selecciones de fútbol con un trabajo impecable en su camino pero que no logran el éxito final contra equipos que ganan un partido rompiéndoles los huesos a sus contrincantes.

 

Esto es exitismo.

 

He aprendido que el éxito se mide no tanto por la posición que uno ha alcanzado en la vida, sino por los obstáculos que ha superado al tratar de tener éxito. Booker Washington

 

El exitismo es una deformación de nuestros valores y puede actuar desde nosotros mismos y desde la mirada enjuiciadora de los demás.

¿Qué nos lleva al exitismo y a esta ceguera que nubla nuestra visión?

La falta de humildad. Humildad es el reconocimiento de nuestras limitaciones. Si querés ver más sobre la humildad, podés hacerlo aquí

El miedo a la crítica. Todo lo bueno que se dice de vos, reconoce pero no te hace crecer. Solo escuchando la crítica y revisando tu accionar, tendrás el discernimiento necesario para elegir lo que te ayude a desarrollarte y desechar lo que no te sirve.

El ego. El ego es intrínseco al exitismo. Triunfar por triunfar sin tener en cuenta el triunfo de uno sobre uno mismo.

El verdadero éxito, es el éxito que se obtiene con uno mismo.

No consiste en tener cosas, sino en el autodominio, en la victoria sobre nosotros. Anuar el Sadat

 

¿Querés aprender?

¡Trabajá con vos para alejarte del exitismo!

El exitismo es lo opuesto al aprendizaje.

¿Te das cuenta por qué?

Me gustaría que compartieras tu opinión con nosotros.

 

El Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó solo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

 

¿Es valorable el trabajo del bambú durante esos siete años?

¿Se puede considerar que fue un fracasado durante este tiempo?

¿Qué es, en tu desarrollo personal, el “riego constante” que necesita el bambú?

¿Es válido para una mirada exitista, la labor del bambú?

 

 

El camino es largo y está formado de innumerables estancias a transcender, venciendo en cada una. Estos éxitos parciales tienen tanto valor –quizás más aun- como el éxito final.

¿Sos un exitista o atesorás tus logros de cada estancia del camino?

 

Por el placer de compartir.

 


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