despertar del ser humanoAtento la gran difusión de esta disciplina, considero importante hacer algunas distinciones, con dos sentidos:

a)     Informar convenientemente a los interesados en el Coaching.

b)     Separar el Coaching de otras disciplinas para que al elegirlo tengas claro si lo estás haciendo correctamente porque ES lo que estás buscando.

c)     Prepararte para abordarlo. Es frecuente recibir clientes (se denomina así al que pide Coaching porque la disciplina está enfocada tanto en las fortalezas como en las debilidades del mismo haciendo prioritarias sus necesidades. Aun en Relaciones de Coaching Gratuitas, se llama “cliente” al que interactúa con el Coach)

d)     Cuidarte de la confusión producto de la excesiva información que observo actualmente.

 

El Coaching No es:

 

Asesorar: El asesoramiento es una acción “remediadora”, no “desarrolladora”. La acción remediadora -como su nombre lo indica-  cura, resuelve pero no desarrolla. Se basa en el pasado para abordar el presente y el futuro. El Coaching se centra en el presente atendiendo a la insatisfacción o incomodidad del cliente con algo de su vida, para que logre los resultados que busca.

 

Mentoring: Si bien el mentor y el Coach se centran en el presente, el mentoring supone una relación con alguien “superior” en conocimientos que se enfoca en “hacerse cargo” del que lo requiere. Esos conocimientos estarán relacionados con la materia específica del que tiene el problema y no con la capacidad del mentor para practicar Coaching. De hecho, el Coach no necesita en absoluto, ser experto en la materia de su cliente. Su trabajo pasa por otro lado.

 

Castigar: Esta es también una acción “remediadora” y además, improductiva. Esta distinción aparece en forma clara si tenemos en cuenta que el Coaching no juzga.

 

Enseñar: El proceso de enseñar consiste en comunicar habilidades e información y comprobar que se ha aprendido.

Dos personas están hablando en un salón de exposición de pianos. Una dice: -Le he enseñado a tocar el piano a mi perro. A lo que la otra responde: -Escuchemos una melodía, entonces. A lo que la primera objeta: -Ah! Pero no puede tocar el piano. Solo he dicho que le había enseñado, no que él hubiera aprendido.

Es muy importante distinguir enseñar de aprender. Son dos procesos completamente diferentes. Con el Coaching se aprende (pero por uno mismo), el Coaching no enseña.

 

Normativo: En el Coaching NO hay recetas de “Cómo Hacer”. El Coaching se enfoca en el principio fundamental de que cada Ser es diferente y dentro de él están sus “Cómo”. Esto es lo que permite el desarrollo del aprendizaje porque el cliente experimentará y en la experimentación surge el aprendizaje.

William James decía que “la inteligencia es tener un objetivo fijo pero medios variables para lograrlo”. Todos tenemos la inteligencia necesaria para crear nuestros propios planes. Lo que hace el Coach es guiarnos para que los descubramos.

En este proceso de descubrimiento es fundamental la impronta de que el cliente “quiera” hacerlo. Por eso, es tan central que se difunda la forma de abordar una relación de Coaching.

Hay  clientes que buscan asesoramiento y que el Coach le dé las soluciones (por desinformación especialmente, pero también por una postura de desconfianza basada en la ignorancia sobre la disciplina, acompañada a veces, debo decirlo, de una soberbia necia. Algo así cómo: “Quiero ver qué hace el Coaching por mí pero no creo que funcione así que, no colaboraré en mi propio descubrimiento”. Aunque no lo creas, esto sucede, y por supuesto, la relación fracasa. De ahí que el cliente, realmente, debe “querer”.

Hay un dicho que encaja con las situaciones imposibles: “Nunca intente enseñar a volar a un cerdo: 1) No lo logrará. 2) Será un trabajo muy duro. 3) Molestará realmente al cerdo”.

Puede ser que el cliente tenga alguna dificultad en su proceso de descubrimiento. Ese es el espacio en que surgirán las Sugerencias del Coach.

 

Terapia: La terapia es también una acción “remediadora”. Con ella se resuelven situaciones de enfermedad, física o psicológica. Las terapias se enfocan en el “qué” y el “por qué”. El Coaching se enfoca en el “para qué”. El Coaching puede asistir a una persona enferma pero en su ámbito entran todos los seres humanos. El coach orienta centrándose en los objetivos del cliente y sus posibilidades de prosperar alcanzándolos.

 

Lawrence Olivier (magnífico actor de todos los tiempos) estaba representando “Otelo” de Shakespeare, en Londres.

Su actuación parecía insuperable. Era como si hubiera nacido para hacer ese papel.

Sin embargo, una noche se superó a sí mismo con un desempeño brillante. Al finalizar, el publicó enloqueció.

Oliver  agradeció los aplausos y se fue del escenario corriendo y atropellando a todas los demás actores y técnicos que encontró en su camino, entró a su camarín, dio un portazo y con una rabia incontrolable empezó a destruir los muebles.

 

(¿Pensarías que un actor así necesitaba Coaching?)

 

Una joven directora de escena se animó a entrar a la habitación y le preguntó: -Sir Lawrence, ¿por qué está así? Tuvo una actuación extraordinaria esta noche.

A lo que él contestó gritando: -Ya lo sé. Lo que no sé es cómo lo conseguí.

 

El Coaching es una disciplina diferente…

 

Por el placer de compartir.

 


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