Si no has escuchado este dicho, te comento, que en Argentina, se usa paraexplicaciones

indicar que cuantas más explicaciones se dan, más confusiones se crean.

De toda la frase anterior, te pido que prestes atención a la palabra

“explicaciones”.

Como Coach Ontológico, sostengo que cuando necesitamos explicar lo que

hacemos y lo que decimos, estamos suponiendo que al otro no le ha quedado

claro pero en realidad, de lo que estamos dudando es de nuestro propio

decir y hacer.

“Explicar tu comportamiento remite a tu propia duda al respecto”, la frase de

esta imagen, dice precisamente eso.

¿Por qué explicás lo que decís o hacés?

¿Para qué explicás lo que decís o hacés?

¿Cómo es tu emoción cuando alguien lo hace con vos?

 

Intentamos justificar nuestras acciones (dichos y hechos) y cuando estamos siendo asertivos   no hay necesidad de ninguna justificación.

                    La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos determina la calidad de nuestras vidas. Anthony Robbins

 

            ¿Cómo te comunicás con vos mismo? ¿Te engañas o te decís lo que realmente crees que es verdad?

            Porque para una comunicación de calidad sucede lo mismo que con la caridad… Empieza por casa, y la misma con los demás, dependerá en este atributo de cómo se produzca con vos.

            Siguiendo mi línea de pensamiento, la duda que se muestra en tus explicaciones a los demás, comienza en una comunicación defectuosa con vos mismo.

            ¿Cuál es tu emocionalidad cuando comenzás a explicar luego de decir algo?

            A ver si te suena algo así:

            Vos decís: -Yo no le creo a fulano… (Miradas sorprendidas de los que reciben tu comentario), entonces, vos seguís diciendo: Soy una persona desconfiada, los que me mienten una vez, para mí, ya son mentirosos siempre. No me gusta decir esto delante de todos ustedes pero como me preguntaron qué pensaba de él, se los dije. No quisiera que se enterara de que yo dije eso porque no quiero ir a la discusión con nadie pero no puedo evitar pensar así. Son creencias que me vienen de cuando era chico. Prefiero cuidarme de esa forma…, bla, bla, bla, bla…

            Ahora que lo ves a lo lejos, fuera del momento:

            ¿Creés así realmente, de fulano?

            ¿Para qué das explicaciones?

            ¿Cuánta seguridad tenés en vos mismo y en lo que pensás y sentís?

 

            Asimismo, las explicaciones son “mellizas” de las excusas. Excusarte es justificarte, dar razones por las que no hacés lo que tenés que hacer y viceversa.

            Y las excusas aparecen cuando no están los resultados.

            Vos podés tener excusas o resultados. Lo que no podés es tener las dos cosas a la vez. (Una excluye a la otra)

            Las explicaciones acerca de tu comportamiento son inútiles.

            No des explicaciones. Los que te conocen, no las necesitan y los que no te conocen no están interesados

            A lo que yo agrego: y no pensarán ni mejor ni peor de vos, basados en tus explicaciones. Muy por el contrario, resulta agobiante escuchar a alguien que cada vez que dice algo, termina contándote la historia de su vida con la intención de apoyar lo dicho.

            Acordate, dar explicaciones remite a tus propias dudas y las explicaciones no tienen ninguna utilidad, excepto crear más confusión.

            Te invito a disfrutar del siguiente video donde podrás observar a dónde puede llegar una conversación cuando nos enredamos en nuestras explicaciones.

             ¿Quedó claro? ¡Dejame tu comentario! Lo que pensás, lo que creés, lo que opinás, las dudas que tengas, lo que quieras preguntar… sin dar explicaciones 🙂

            Por el placer de compartir.

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Hay un cuento muy viejo que tiene cuatro personajes: Todos, Alguien, Cualquiera, Nadie.

Sucedió que había un trabajo que era necesario terminar para el día siguiente.

Todos sabía que Alguien lo haría.

Cualquiera podría haberlo hecho pero, en realidad, Nadie lo hizo.

Alguien se enojó cuando se enteró de lo sucedido porque le hubiera correspondido a Todos hacerlo.

El problema fue que Todos creía que lo haría Cualquiera y Nadie se dio cuenta de que Alguien no lo haría.

El fin de la historia fue que Alguien reprochó a Todos porque Nadie hizo lo que haría Cualquiera.

Te invito a seguir conversando en el video.

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