El Perdedor No Solo Nace. También, Se HaceSi no nos cuidamos nosotros, nadie nos va a cuidar.

A pesar de que escuchamos esta frase repetidamente, parece que no produce el impacto necesario para que cambiemos nuestros puntos de vista y accionemos desde uno nuevo que nos permita, de una vez por todas, lograr Ser nuestra mejor versión.

Resulta muy sencillo pensar en Ganadores, con su imagen de éxito y triunfo ¿Verdad? Ahora bien, si pensamos en Perdedores… ¿Nos detenemos a reflexionar por qué y para qué estas personas sostienen su conducta?

Sucede que…

Se puede nacer con competencias que nunca se ponen a trabajar y por ende, esas personas deviene en un Perdedor, pero también, existen acciones determinadas que hacen que nos convirtamos en Perdedores, poco a poco.

Los ganadores ven la ganancia; los perdedores ven el dolor. Shiv Khera

 

¿Por qué las personas con tendencia a ser perdedoras no hacen nada para salir de ella? ¿Para qué?

¿Por qué las personas sin equilibrio y viviendo en la indecisión, deciden inclinarse por ser perdedores? ¿Para qué?

Pongo las dos preguntas juntas porque los motivos y el sentido que responden a ellas, son los mismos.

Y es notable que en este caso de observación, los motivos y el sentido… coinciden.

Las conductas de ambos grupos son opuestas…

Los perdedores hacen promesas que a menudo rompen. Los ganadores mantienen sus compromisos. Denis Waitley

 

Los ganadores nunca abandonan y los que abandonan nunca ganan. Vince Lombardi.

 

¿Es que los perdedores quieren serlo?

En cierta forma… sí, pero se trata de una elección cobarde solamente.

Pero el perdedor puede cambiar… Si reúne coraje y se atreve.

¿Te animás? ¿Tenés coraje? ¿Te atrevés?

Entonces, aquí va mi ayuda.

 

Los perdedores…

Dejan que el miedo los paralice

Y en este caso, estas palabras son literales. Ante el miedo, los perdedores no se pueden mover.

¿A qué tienen miedo?

Pues… a todo.

El miedo a lo desconocido: Todo lo que no conocen implica un misterio y un desasosiego que les genera un sentimiento que los frena y paraliza.

 

El miedo al fracaso: Como piensan que el fracaso es negativo, le temen.

 

El miedo al compromiso: La palabra “compromiso” les hace pensar en ataduras. A eso le temen, a perder su libertad, y no se dan cuenta de que cuanto más comprometidos estén, al crecer su fortaleza y su autoestima por lo que son capaces de hacer, más libres se sentirán.

 

El miedo al rechazo: Su cambio puede producir reacciones contrarias en los que los rodean y los conocían de otra forma. Les parece que deben ser como los demás quieren que sean y en realidad, es el momento de darse cuenta de que los que los acompañan en su cambio, sin juzgar, son los únicos que quieren lo mejor para ellos.

 

El miedo al éxito: Miedo a la soledad del éxito, a descollar, a ser diferentes, y sobre todo el miedo de no hacerse cargo de su propia luz.

Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: “¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?”

Pero en realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Tú eres un niño de Dios. Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo. No hay nada de iluminación en hacerte menos con el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos podemos brillar, tal como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior. Esta gloria no está dentro de unos cuantos, está dentro de todos nosotros. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas de hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente.

 

Si el miedo golpea a tu puerta y nadie contesta, lo más probable es que se vaya.

 

No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor. Ralph Waldo Emerson

 

Los perdedores…

Son los “maestros” del auto-boicot

¿Qué es el Auto-boicot?

El Auto-boicot es la tendencia autodestructiva que resulta de nuestras acciones dirigidas a obstaculizar nuestro camino hacia la consecución de nuestras metas de cambio y transformación personal, en todos los ámbitos.

El auto-boicot es una de las consecuencias nefastas… del miedo.

Si sentís que estás siendo un perdedor… ¡Te pido que prestes mucha atención porque no es sencillo –a no ser que tengas un Coach personal- que te des cuenta de esta conducta. Por eso, aquí van algunas claves.

El auto-boicoteador tiene…

Miedos no atravesados.

Autoestima baja.

Relatos de grandeza, de perfección y de un “mundo de colores” en el que dice vivir.

Intención de controlarlo todo.

Necesidad de compararse todo el tiempo con los demás.

Estrechez y rigidez mental.

 

Dicen que quieren cambiar pero nunca empiezan.

Dicen que se auto conocen y saben que no pueden cambiar.

Dicen que saben que “viven mal pero igual viven”.

Dicen que pueden controlarlo todo.

 

Los perdedores…

Tienen muy baja autoestima. Te invito a rever mi post Autoestima, Autoestima, Autoestima 

 

Hacen cosas que luego los hacen sentir mal, para después, tomar una posición ambivalente en la cual, el arrepentimiento, la resignación, la auto-suficiencia y la ironía, concurren en un compuesto macabro que los va destruyendo cada vez más.

 

El perdedor puede cambiar, solo necesita coraje, atrevimiento y ayuda profesional.

Darse por vencido es creer que los problemas se van a acabar por no resolverlos. Jorge González Moore

 

Por el placer de compartir

 

 

 

Comparte esto
CLOSE
CLOSE