Ser, hacer, tener. El camino correcto“Ser, hacer, tener. El camino correcto”. A veces, es imposible no enjuiciar o calificar, sobre todo cuando esa calificación puede esclarecer una interpretación errónea, en los límites del inconciente, que puede perjudicarte levándote al callejón sin salida de intentar, intentar y volver a intentar sin poder comprender por qué no te salen las cosas.

¿Por qué no te salen las cosas?

¿Lo sabés?

¿Cuántas respuestas surgen a estas preguntas?

¿Por cuánto tiempo te las has hecho?

¿Has llegado a alguna conclusión efectiva?

 

La pregunta -sí, la pregunta porque “todo empieza con una pregunta”- que quizás no te has hecho es: “¿Estoy en el camino correcto?”

Porque si no estás en él, seguramente nunca llegues adonde te proponés ir.

Esto puede suceder porque estás yendo hacia el lugar equivocado o/y principalmente, porque las etapas del mismo están desordenadas…

 Cuando despierta en nosotros la inquietud de una meta, lo hace por un deseo que sentimos, por un sueño que se transforma en un pensamiento recurrente. Entonces, decidimos lograrlo.

Y es aquí, donde comienza la confusión.

Si preguntamos a alguien que tiene una meta (“Un sueño con alas”) y que no está haciendo nada para llegar a ella, ¿por qué no lo intenta?, es muy probable que la respuesta sea: “No tengo los medios (económicos, sobre todo).

Estamos hablando de “tener”. No “tengo” los medios, y habitualmente, ahí se queda, con la creencia errónea de que sin “tener”, no puede dar un paso, o sea, no puede “hacer”. Ya verás que “hacer” siempre está en el medio, y que es muy importante.

 La pregunta siguiente sería… “¿Para qué querés hacer eso?”

Y ahí viene: “Para ser exitoso”. “Para ser alguien”. “Para ser el mejor en lo mío”. Ponemos el “ser” en el último lugar. Quiero llegar a “Ser” …

¡Sea, antes de hacer y de tener!

Si no soy, primero, no podré hacer lo que quiero porque lo que haga no responderá a quién estoy siendo, y que es el dueño de su sueño.

Si no hago lo que salga de mi Ser, nunca lograré Tener lo que quiero. Y este “Tener” abarca todos los ámbitos: material, espiritual y emocional.

El Camino correcto es: Ser, Hacer, Tener, y hasta que no lo entendamos, las cosas no nos van a salir.

Ser

¿Qué es Ser?

Ser es poder llegar a percibirte y reconocerte desde tu esencia, la pura, la que te identifica, la que no tiene duplicados, y desde ella, crearte a vos mismo, respetando tus gustos y disgustos, tus virtudes y tus flaquezas, honrando tu autoestima, agradeciendo estar vivo, sin hacer concesiones en pos del reconocimiento de los demás, sin dar explicaciones.

 Para Ser es imprescindible tu autenticidad y honestidad.

¿Te conocerás totalmente, en algún momento para que brote tu autenticidad y honestidad?

No, nunca lograrás conocerte totalmente… si fuera de otra forma… ¿qué más te incentivaría para seguir tu camino?

Esto se debe a que estamos en permanentes cambios -lo que debemos agradecer-, por lo tanto, el estímulo del auto conocimiento siempre estará ahí.

¿Entonces, Rita?

Lo que sucede, amigo, es que esto no funciona así.

Practicar tu autenticidad y honestidad viene antes que llegar a auto conocerte. Y ellas son las que te acompañarán siempre en tu camino de llegar a ser la mejor versión de vos mismo.

            Sin embargo, hay un estadío del proceso en que vas a sentir que ya te conocés lo suficiente y estás en condiciones, de Hacer.

 

Hacer

¿Qué es Hacer?

La acción es nuestra llave. “Hacemos” todo el tiempo, aunque si no nos ponemos a reflexionarlo, no nos demos cuenta.

¿Cuál es la importancia del Hacer en nuestro camino a los logros?

Mediante el hacer, progresamos en el camino hacia el resultado que buscamos.

En el hacer nos seguimos construyendo en quiénes estamos siendo.

Hacer ayuda a nuestra auto creación.

 

 

Tener

¿Qué es Tener?

Tener es lo que conseguís. El resultado o producto que estabas buscando.

Abarca también todos los ámbitos de tu Ser porque cuando vas creciendo y transformándote, vas “teniendo”, no solo posesiones materiales, sino más espiritualidad, más gestión emocional, más libertad individual, de pensamiento y acción.

Podés aspirar a tener lo que quieras, menos la razón. La razón no es propiedad de nadie en una discusión.

“Tener” tiene, además, otra limitación: no existe la posesión eterna. Te pido que lo tengas presente. Te ahorrarás mucho sufrimiento.

 

Cuando estas etapas tienen el orden correcto, tu camino será el correcto, también y te encontrarás con que tu “peregrinaje” de fracasos se detiene.

Ese camino correcto es: Ser, Hacer, Tener.

 

Vos decidirás si vale la pena intentar cambiar tu mirada.

El Coaching Ontológico puede ayudarte en este cambio de mirada. Si te das cuenta de los beneficios que te reportará cambiarla, te darás cuenta por qué afirmo que El Coaching es un camino a tu felicidad.

Hoy, te lo he podido mostrar con este tema, y cada vez que surja la oportunidad, te iré mostrando más habilidades que podés adquirir incorporándolo a tu vida.

 

Un hombre trabajaba en una fábrica, distante cincuenta minutos con el transporte, desde su casa.

En la siguiente parada de la que él subía, entraba al transporte una señora anciana que llevaba una bolsa consigo y siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para afuera.

La escena siempre se repetía y un día, el hombre, curioso, le preguntó qué arrojaba por la ventana.

– Tiro semillas- respondió ella

– ¿Semillas? ¿Semillas de qué?

– De flores. Es que veo para afuera y la calle está tan vacía…me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!

– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los autos, devoradas por los pájaros… ¿cree Ud. señora que las semillas germinarán a la vera de la calle?

– Así es hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.

– Aun así…demorarán en crecer…necesitan agua…

– ¡Ah! yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.

Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.

El hombre descendió luego, más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.

Un tiempo después… Un día en el mismo transporte, el hombre, al mirar para afuera vio flores en la vera del camino…muchas flores. El paisaje, colorido, perfumado y lindo. Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chófer ya que él conocía todos los pasajeros del viaje.

– ¿La viejecita de las semillas? pues murió hace cerca de un mes.

El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana. – “Quién diría…las flores han brotado! ¿pero de que le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza”.

En ese instante oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana entusiasmada.

– Mira que lindo, ¡cuántas flores por la calle! ¿Cómo se llaman aquellas?

Entonces entendió lo que aquella señora había hecho. Aunque no estaba ahí para ver, hizo su parte…dejó su marca, la belleza para la contemplación y felicidad de las personas.

Al día siguiente, el hombre subió al ómnibus, se sentó junto a la ventana. Sacó un paquetito de semillas del bolso…y así dio continuidad a la Vida, sembrando con entusiasmo y alegría sus semillas.

 

El futuro depende de nuestras acciones presentes. Si sembramos buenas semillas, los frutos serán igualmente buenos.

 

¿Creés que alguien que no “estaba siendo” podría haber tenido la visión de la viejecita?

¿Era ella conciente de la importancia del Hacer?

Su trascendencia, aun en su anonimato, ¿Fue un “tener” aunque ella no se lo hubiera propuesto?

Podés contestar a mis preguntas en tu comentario.

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Por el placer de compartir.

 

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