Tratarte bienLas personas tienen la tendencia a auto descalificarse cuando se equivocan, cuando caen en el error.

Aunque estoy hablando de situaciones de vida, esta forma de estar siendo es bastante común ante cualquier traspié.

Se nos rompe un objeto que llevábamos en la mano, dejamos volcar un líquido, nos manchamos la ropa y… lo que hacemos es insultarnos.

¿Puedes reflejarte en este comportamiento?

Te pregunto:

¿Cómo te sientes cuando haces eso?

¿Para qué lo haces?

¿Qué resuelves con eso?

 

Y qué pasa cuando hablamos de cosas que importan…

A los dos años de inicio de una carrera, te das cuenta que no es para ti pero, sigues igual, sufriendo y esforzándote, pero sigues igual. Cuando pasan los años, surge la revelación:

¿Para qué perdí todo ese tiempo?

¿Por qué pensé más en lo que me podían decir en mi casa que en lo que yo quería?

¡Soy un imbécil! Ahora soy más grande (y ¿Por qué no?, más viejo) y ya no tengo las oportunidades que tenía en ese momento.

 

Las decisiones que tomamos tienen sus consecuencias y te pido que no tomes esta palabra como sinónimo de “castigo” porque no es así, solo estoy hablando de consecuencia, “lo que sucede a raíz de…”.

Cuando vas a tomar una decisión, necesitas pensar en qué consecuencias puede tener la misma porque vas a tener que hacerte cargo de ella.

Esto NO significa que te tengas que tratar mal por algo que ya no puedes deshacer, sino que puedas tomar el aprendizaje para que en la próxima decisión que tomes, tengas en cuenta esas consecuencias. Pero… ¡Ya está, apreciado lector!

Sobre todo, en este tema, insisto en poner el foco en que te trates bien, en que no te auto juzgues y en que no te castigues porque…

¿Cómo te sientes cuando haces eso –repito-?

¿Para qué lo haces –repito-?

¿Qué resuelves con eso –repito-?

 

Errores o equivocaciones –ya cometidos- no tienen vuelta atrás.

En ningún caso, y mucho menos cuando te equivocas o cometes un error con temas centrales de tu vida.

¿Se termina el mundo cuando te equivocas?

 

 

 

Hoy es un buen día para empezar a practicarlo.

A ver cómo te suena…

En vez de:

¡Qué bruto soy! Prueba a decirte: ¡Tengo que poner más cuidado!

 

Quizás cuando leas esto,  quizás tengas la ilusión de que el tema no es “para tanto”. Lo que sucede es que estamos tan acostumbrados a re-accionar en vez de accionar (pensar antes de decir, pensar antes de actuar) que nos parece que no pasa nada, que nos “estamos descargando…”

¿De quién?

¿En contra de quién?

¿De nosotros mismos?

¿Cómo queda tu autoestima cada vez que te tratas así?

Somos presa fácil de la Re-acción –comportándonos como un animalito- cuando no tenemos claro los hábitos que nos ayudan a transformarnos  en seres efectivos. En el caso, el Primer Hábito O Hábito de la Proactividad. Aquí puedes leer más sobre “Efectividad en la Acción Humana”

 Repito que puede parecerte que no es tan importante pero, sí lo es, y el ataque que propinas a tu autoestima también te pasa en transparencia (automático). Lo haces con una pretensión de infalibidad, que también es una ilusión.

Los seres humanos nos equivocamos y cometemos errores… y debemos dar gracias por esto. Lo que no debemos es mal-tratarnos porque esto no nos lleva a ninguna parte y nos hace daño.

Luego de estas auto agresiones hasta puedes sentirte mal, descompuesto o con un enojo que te arruina las próximas horas de tu vida.

¿Está bueno eso?

¡Qué poder le estás dando a tu error! ¡Qué pena que esté enfocado incorrectamente!

Practicar el Maitri te hará perder el miedo a enfrentarte con tus verdades porque cuando te acostumbres a tratarte bien, sabrás que cuando asumas las mentiras que en algún momento te dijiste o que quizás te sigues diciendo, no habrá sanciones, reproches ni juicios dolorosos.

Tú no eres infalible, tú te equivocas como “cualquier hijo de vecino”, tú cometes errores porque como todos los seres humanos eres imperfecto.

Esto de asumir tus verdades puede provenir o estar alineado con el perdonarte a ti mismo y trae tanta paz como el perdón.

 ¿Qué sientes ahora?

¿Habías pensado esto de esta forma?

¿Qué te pasa con esta información?

¿Te equivocaste y crees que ya no hay posibilidades?

¿Cometiste un error y piensas que ya se acabó tu tiempo?

¿Te sientes sin ganas de seguir intentando, de seguir tu camino?

¿Estás pensando que “nunca más te vas a volver a enamorar para no volver a equivocarte”?

¿Ya entraste en la rutina de hacer porque hay que hacer pero no encuentras ningún sentido a tu vida?

Las Grietas

Un cargador de agua en la India llevaba dos grandes vasijas colgando de un palo encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua. Al llegar a la casa de su patrón, la agrietada solo contenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto sucedió diariamente.

La pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque solo podía hacer la mitad de lo que se suponía era su obligación.

Después de esos dos años, le habló al aguador diciéndole:

“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El aguador, con una sonrisa, le dijo compasivamente:

“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores a todo lo largo. Pero de todos modos, su pena continuó.

El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro.

Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza. Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

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¡Averigua ya qué te está faltando!

¡Aprovecha tu vida! ¡Todavía estás vivo!

Porque…

Con el Coaching y un Coach (tu maestro para esta acción) tú puedes cambiar tu mirada, reparar tu error y con el tallo para que se sostenga, crear tu más hermosa Rosa, que sea tu vida, de aquí en adelante.

 


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Ahora… “a esta hora” (etimología de la palabra) es parte del hoy, tu único tiempo posible.

Ahora que ya has escuchado y escuchado que “Vivir en el presente” es una herramienta imprescindible para ser feliz. Y es cierto…

Presente. Ahora...

 Pero ¿Cómo vivir en el ahora, en el presente?

 

 Cuando escucho “Voy a esperar el momento adecuado”, acerca del tiempo para una acción, me surge la pregunta: ¿Qué quiere decir “adecuado”? ¿Cuándo puedes estar seguro de que es el momento adecuado? ¿Qué características tiene esa adecuación (que solo sirve para procrastinar)?

              

 El Ser tiene cierta tendencia a hacer esto, en absoluta transparencia, sin darse cuenta. Y lo hace por diferentes razones. Puede ser que sienta miedo a lanzarse, puede ser que realmente “crea” en esto del “Momento adecuado” y puede ser que viva posponiendo para retrasar el momento de ver los resultados de lo que dice que va a hacer.

  No exagero al decir: “viva posponiendo” porque esta acción se transforma en un hábito y podría mostrártelo como un músculo que al menor indicio de tener que ponerse en marcha, da un golpe a esa acción lanzándola hacia adelante (fuera del ahora), y así se repite interminablemente, hasta que te crees que esto es “natural”.

 

 

El resultado no esperado de esta conducta es que nunca hacemos nada…

¿Y para qué sirve “hacer”?

¿Para qué nos sirve en nuestra vida?

Quizás te sorprenda.

 “Hacer” o la “acción” puede ser el “remedio de todos tus males”.

 

 La revolución emocional, el bloqueo direccional, la angustia paralizante, la ambigüedad sostenida, tienen pronta solución emprendiendo una acción. Cualquiera sea. El punto es accionar. Mientras más dilatamos la acción más entorpecidos nos sentiremos ya sea, intelectual, emocional o espiritualmente.

 Cuando se acciona, la concentración de energía que generamos origina un feedback permanente que nos impulsa a romper los estados de dilación.

 No obstante, evita esperar un resultado determinado porque es allí donde intentamos controlar y forzar situaciones y hechos que solo se manifestarán cuando sea el momento. Como la muerte… que “no sucede en la víspera”. Quiero dejar muy claro esto. La idea es que accionemos para destruir nuestros momentos de sufrimiento, y que utilicemos esta técnica siempre que caigamos en uno de ellos. Una especie de herramienta instantánea.

  

 

El plan mágico universal tiene para cada uno de nosotros nuestro lugar y nuestra misión, y si bien, nos corresponde su búsqueda, no debemos ponernos ansiosos cuando la espera parece larga…Mantenerse en acción es la clave. Esperar confiados, la emoción.

 Cuando algo se inicia, hay un panorama amplio y desconocido que nos estimula, y a la vez, nos genera una zozobra que es la que debemos controlar para no perder el dominio sobre nosotros mismos. ¿La forma? Recordar que cada día –cada “ahorasegundo” es el único que importa. No el que pasó, no el que viene. Entonces, la visión de nuestro espacio se transforma solo en una sucesión de esos segundos a vivir con sabiduría: uno a la vez con todo el milagro que nos trae cada uno en su sucesión. 

  Cuando me preguntan qué es el Coaching, podría contestar con esta síntesis: “El coaching es acción”. Y cuando tengo que distinguir su diferencia fundamental con cualquier otra disciplina, podría contestar: “La diferencia está en la acción que tú decides hacer”.

  La acción nos lleva adonde queramos llegar… siempre, pero además –como vengo diciendo desde el principio- es la forma poderosa y curativa de nuestras emociones negativas.

  Existen numerosos ejercicios para cambiar nuestros estados de ánimo, para lograr una mirada optimista de la vida (y todos son maravillosos). No obstante, te sugiero específicamente, cuando te encuentres en algunas de estas disyuntivas, ¡Acciona! ¡Haz! ¡Haz algo! ¿Cuándo?

   ¡Ahora! ¡Ya! Ese es el momento.

   No importa qué. Sí, no importa qué. Recuerda que estás accionando para salir de la inercia de tu estado emocional debilitante.

   ¿Simple? ¡Efectivamente! ¡Muy simple!

   Si es tan simple… ¿Por qué no lo haces? ¿Para qué no lo haces?

   Quizás no puedas creer lo que te estoy diciendo… Solo te pido que te des la oportunidad de intentarlo. ¿De qué otra forma podrías saber si esto es así? ¿Y si te funciona?

   ¿Y si empiezas a tener control sobre las emociones que te dañan?

   ¿Y si empiezas a gestionar tu ánimo tomando el control del mismo?

   ¿Es necesario que algo efectivo, sea además complicado?

   ¿Por qué pensamos en que lo que da resultado, tienen que ser difícil?

 

¡Camina! ¡Muévete! ¡Habla!… ¡Mira video al final! ¡Lo hice para ti hace un tiempo, disfruté enormemente haciéndolo y ahora es uno de los momentos para verlo! 

  ¡Ahora! ¡Es el momento… de accionar para y por ti mismo!

  

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen.

Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo.

El gran maestro reunió a todos sus discípulos, para escoger a quien tendría ese honor. “Voy a presentarles un problema dijo-. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: “Este es el problema”.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados.

Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación, sacó un machete y lo rompió.

Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean o cuanto nos atrapen, los problemas no están para contemplarlos sino que tienen que ser resueltos, inmediatamente.

 

Siete palabras mágicas

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La mayor de las esclavitudes es ser presa del Apego.

La pez es una sustancia pegajosa (brea) y la etimología de la palabra forma parte de la de otra, “Apego” (tendencia a pegarse).

Apego

 Quiero compartirte un cuento para que empecemos a conversar…

 Un cazador astuto descubrió que a los monos les gusta mucho comer cerezas. Inventó entonces un método muy sencillo para cazarlos: colocó una fruta bien atractiva y apetitosa en el interior de un frasco de vidrio transparente… y lo dejó en la foresta, abierto.

 No tardó mucho tiempo en llegar un candidato hambriento que, decidido, introdujo la mano en el recipiente para atrapar el fruto deseado. Luego, instintivamente, cerró con firmeza el puño con el valioso trofeo y observó, con inesperada tristeza, que no podía extraer el fruto obtenido con su preciso manotazo. La mano cerrada quedaba atascada y no pasaba por la boca del frasco. Estaba presa en el interior… con el deseo alcanzado.

 Detenido el animal en este forcejeo posesivo, no dispuesto a perder su ambiciosa presa, era alcanzado fácilmente por el fabricante de la trampa, quien rápidamente se acercaba al mono, lo ataba, daba un fuerte y preciso golpe en el codo y hacía salir tanto la mano como la cereza; de esa manera dejaba la trampa preparada, intacta, para una nueva víctima golosa.

He puesto con otro color dos palabras que son claves en el apego y el sufrimiento.

La “presa” que persigues y de la que terminas siendo “presa”, si se produce el apego.

Lo que motiva el apego es el deseo…

¿Es inconveniente el deseo?              

Depende…

Cuando el deseo es el origen de una motivación ¿es inconveniente?, te pregunto…

Cuando el deseo es el origen de que lo que no consigues se transforme en el obstáculo que frena tu vida por quedarte pegado a eso, o a lo conseguido y perdido, parece que ya no puedes vivir… ¿es conveniente el deseo?

Otro desencadenante del apego es el Miedo.

Miedo a la soledad, miedo a la pobreza, miedo a nuestra luz, miedo al éxito, miedo, miedo, miedo…

Pero el miedo es necesario, para cuidarnos, para protegernos, para evaluar riesgos innecesarios. Lo que sucede es que el miedo es una emoción y como tal no podemos evitarla. Lo que sí podemos, es elegir el estado de ánimo que la sigue. Entonces, con una serena reflexión y conexión con nuestro centro sabio, podremos distinguir cuando el miedo “se ha salido de la sanidad de su existencia”.

Y en los dos procesos, deseo y miedo, reina nuestra mente.

Ramiro Calle (Madrid, 1943), un maestro de la espiritualidad, uno que nos regala estos temas con sencillez y adaptación a nuestra mente occidental, usa a menudo, un cuento hindú, absolutamente revelador…

 Angustiado, el discípulo acudió a su instructor espiritual y le preguntó:

-¿Cómo puedo liberarme, maestro?

El instructor contestó:

-Amigo mío, ¿y quién te ata?

 

 El apego es sustentado por la falta de amor incondicional. Pero ¿Qué es el amor incondicional? La respuesta a esto dependerá de nuestra interpretación y por ende, habrá tantas de ellas como seres humanos hay.

Por otra parte, cada uno de nosotros puede brindarlo de acuerdo a su comprensión y por ende, no tener certeza respecto de su resultado.

La persona que siente que no recibe o recibió amor, pierde su centro. Así comienzan las conductas apegadas…

Vivir para complacer a otros y “obtener” su aprobación y su atención.

Necesidad de los demás para ser feliz.

Decir siempre “sí”…así aparezco como bueno.

Maltrato. Permitir en nuestro entorno personas que sabemos que nos dañan, por no estar “solos”.

 En mayor o menor medida, los seres humanos podemos tender al apego. Pero, si lo traemos a la conciencia, salimos de la transparencia, nos atrevemos a reconocer esa sombra y decidimos hacer nuestra transformación, también podemos des-apegarnos.

 

 Vivir sin apego es…

Amar libremente, no por miedo. Te amo porque quiero, porque tengo ganas y si me amas, disfruto pero, si no, también soy feliz por mi sentimiento.

Vivir sin apego es aumentar mi poder personal. Vivir con apego es entregarlo a otras personas o a las circunstancias.

El Desapego es producto de nuestro trabajo con nuestras emociones y estados de ánimo.

Una vez escuché, una forma de hablar del desapego que me pareció estupenda: “El desapego es la ley de la sorpresa”.

 

¿Que no te gustan las sorpresas? Ve revisando tu exceso de control…

El desapego está íntimamente ligado a la sabiduría de permanecer en la incertidumbre

Desapego no es apatía, es apertura.

Se puede ir hacia la paz si aprendemos a permanecer en la incertidumbre…

Hoy, te deseo que…

Puedas practicar una simple apertura de tu mano, un “dejar ir” de lo que ya fue, de lo que te daña…

 

 

Por el placer de compartir.

 

 

 

 


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Dijo Carl Gustav Jung que cuando podemos integrar nuestra sombra observándola y comprendiéndola lograremos sacar de ella “El Oro de la Sombra”.Nuestra Sombra

¿Qué es la Sombra?

Los seres humanos lucimos una máscara social que se adecua a la necesidad de sostener relaciones exitosas. Esto no está ni bien ni mal, simplemente, es.

Pero existe otra parte nuestra que escondemos, reprimimos y tratamos de ahogar, en función de los convencionalismos culturales, y que es producto ya, de instintos animales (eso somos, en principio) o de situaciones traumáticas vividas. En cualquier caso, nos avergüenza mostrar esos componentes, alojados en una de las zonas de nuestro cerebro que es la denominada reptiliana (sí, de reptil) y que solo funciona reactivamente.

El Tigre Que Balaba

Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:

-Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre? A lo que el tigre-oveja baló asustado.

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

 Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado, le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.

-Pruébala -le ordenó el tigre.

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.

 

¿Te sorprende este cuento?

¿Te parece imposible?

¿Qué es lo que hacemos cuando nos saboteamos en lo que nos hemos propuesto y no lo logramos?

¿No somos tigres-ovejas cuando posponemos, cuando nos tomamos un cuarto de helado en medio de una dieta porque nos queremos dar un “gustito”, cuando nos proponemos hacer un deporte que necesitamos, a veces por salud, y no vamos inventándonos excusas, cuando hacemos algo que decimos que jamás haríamos, pero lo disfrazamos de alguna forma?

 

El psicólogo Carl Jung elaboró una teoría sobre esto que establece que aquello que nos molesta y desagrada de los demás, es siempre parte de eso escondido que intentamos no mostrar, a lo que denominó Sombra.

 

.

 

Quizás te cueste reconocer esa parte de ti que ves en lo que te molesta del otro. Quizás haya resistencia interna a admitirlo.

Te doy una ayuda. Eso que necesitas reconocer en ti cuando lo detestas en otra persona, no se da en forma lineal, exacta…tienes que buscar, pero buscar con la apertura del que quiere encontrar…y allí ¡lo encontrarás! Mientras lo niegues, mientras digas que no es así, estás en manos del ego, estás en manos de tu sombra y seguirás sufriendo, aunque te cueste darte cuenta de que tu sufrimiento se debe a esto.

 

“]

Es vital reconocer la existencia de nuestra Sombra, saber cómo funciona, cómo nos afecta en nuestra emocionalidad. Saber que lo que escondemos y apretamos tratando de que no aflore, un día explota y genera nuestra destrucción.

 

Tan importante es que es el origen de enfermedades terminales y adictivas…

¿Quieres ser el origen de tus resultados o el resultado de lo que te sucede?

Las catástrofes que suceden en el mundo no son otra cosa que producto de la sombra colectiva. Las sombras individuales que se proyectan juntas hacia un objetivo común forman la sombra colectiva.

Cuando a Jung se le preguntó si habría una Segunda Guerra Mundial, contestó: “Depende de cuántas personas sean capaces de conciliar sus opuestos, de contactar sus sombras.”  En ese momento y para los seguidores de Hitler, la sombra colectiva estaba representada por los judíos.

 Hoy…más que nunca, deseo que prestes atención. Habrás comprendido luego de leer, que este es un tema muy importante para ti, individualmente (hacernos cargo de nuestra sombra nos lleva a una sanación física y espiritual) y para el mundo todo. Y como siempre que se necesita un trabajo universal, este logra resultados si cada uno de nosotros hacemos nuestra parte.

 ¿Has traído tu sombra a tu conciencia?

¿Puedes ubicar algunos de tus comportamientos entre los ejemplos que te di?

¿Alguna vez te encontraste diciendo, ante alguna de tus actitudes con respecto a otro y otros… “¡Qué malo que soy!”? No eres malo, eres humano y en la medida en que aceptes y trabajes esa parte tuya que te avergüenza, podrás ponerte de acuerdo con ella y mejorarla.

Poder integrar nuestra Sombra requiere de una enorme compasión… con nosotros mismos. Y con ella lograremos tener también, compasión para los demás, verlos con flexibilidad y así comprenderlos. Todos los sentimientos que experimentas hacia afuera están mostrando los sentimientos que tienes hacia ti mismo. ¿Odias? Te odias. ¿Rechazas? Te rechazas. ¿Criticas? Te criticas…

Cuanto más te “prohíbas” expresar tu sombra, cuanto más la retengas, más se manifestará. El inicio es adoptar la humildad que te permita dejar de decir ante alguna de sus manifestaciones: “Pues, no. Yo no soy así”.

Por si te quedaran inquietudes o dudas, me satisface recomendarte especialmente, un video del que te dejo el link aquí abajo.

Es de Enric Corbera, un psicólogo que trabaja con la Bioneuroemoción y con el cual, estoy bastante de acuerdo.

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Síndrome de SolomónSi bien, el Síndrome de Solomón es un tema de psicología, es importante verlo desde el Coaching por la imposibilidad que de él resulta, en nuestro accionar.

Nos encontraremos, asimismo, en ese espacio común en que se desarrollan nuestros bloqueos, donde solo desde el equilibrio emocional, podremos ser concientes de qué parte de responsabilidad tenemos en darle al entorno, el poder de que nos “absorba”.

Digo esto porque su creación en nosotros proviene de la envidia de alrededor. Y se manifiesta mayormente, dentro del comportamiento grupal.

En la medida en que permitamos que esa envidia nos afecte, así será el desarrollo de este síndrome, y en la medida en que nuestro crecimiento personal y seguridad en nosotros mismos, nos permita ignorarla, saldremos ilesos.

No voy a hablar aquí de la envidia, solo aprovechar la oportunidad para recordar que esta emoción destructiva puede trasladarse a nosotros, si no logramos salir del efecto aplastante del Síndrome de Solomón formando un nefasto círculo vicioso. Lamentablemente, no tenemos en cuenta…

Las personas afectadas por este Síndrome tienen miedo de mostrarse tal cuál son, sobre todo si tienen algún talento desarrollado, una cultura amplia, cierto carisma innato, en definitiva, algo por lo cual, sobresalgan o sientan que podrían sobresalir (sí, también aquí ¡presentes! los auto juicios).

Viene muy adecuado traer aquí la maravillosa llamada de Marianne Williamson… a fin de poder despertar.

Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: “¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?”

Pero en realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Tú eres un niño de Dios. Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo. No hay nada de iluminación en hacerte menos con el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos podemos brillar, tal como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior. Esta gloria no está dentro de unos cuantos, está dentro de todos nosotros. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas de hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente.

Si bien el miedo es el que “dirige la batuta”, éste va acompañado de unas cuantas debilidades…

Falta de autoestima.

La forma en que nos observamos a nosotros mismos, determina la forma de vivir que tenemos, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en el mundo. No querernos a nosotros mismos, nos hace caer en una serie de debilidades que obstaculizan nuestro camino a ser felices. Habitualmente, esta carencia está llena de creencias limitantes y confusiones, así que si quieres abundar sobre el tema aquí te dejo un enlace para ahondar en la información. Autoestima 

(Solomón Asch es el psicólogo descubridor del Síndrome quién realizó una experiencia con 123 personas antes de dar a conocer su existencia).

¿Cuánto posibilita una autoestima alta el logro de tus sueños?

¿Cuánto te paraliza una autoestima baja?

¿Cuántas cosas no haces o al menos no intentas, por falta de seguridad en ti mismo?

 

Imposibilidad de tomar decisiones.

En esta debilidad se hacen fuertes, las conversaciones internas, la angustia, la postergación, la confusión.

¿Cómo te ves de equilibrista?

Dependencia emocional, sobre todo, dependencia del juicio ajeno.

¿Qué les parecerá a los demás mi opinión?

¿Y si caigo mal?

¿Y si piensan que quiero destacar y hacerme el importante?

¿Y si surge alguna discusión?

Si te surgen preguntas así -y te engañas diciéndote que estás siendo prudente- ¡quítate la venda! Aquí solo hay miedo.

¡Y cuidado! Aquí comienza -o se cierra- el círculo vicioso porque el afectado por el Síndrome de Solomón, comienza a sentir envidia porque todos esos de quiénes respeta y da autoridad a su opinión, son mejores que él.

 

Cuando no queremos ver lo que realmente nos pasa y nos engañamos con las explicaciones, buscamos una conformidad que diluya esa molestia en el estómago de no estar cómodos con lo que hacemos.

           

El Síndrome de Solomón para el Coaching…

            El Coaching apunta a transformar tus debilidades en fortalezas.

En tu propio proceso, accionamos para que puedas cambiar tu mirada y así logres desbloquear tu Ser eligiendo y construyendo nuevas creencias. Unas poderosas que te permitan dejar de sufrir.

Cuando descubro que alguna de las debilidades del Síndrome de Solomón te están afectando, no me intereso en por qué lo tienes sino en para qué lo tienes… qué tienes que aprender de él.

Comparto contigo una mirada humorística – también vale para darnos cuenta de las cosas, ¡claro que sí! – que muestra muy claramente diferentes aspectos del Síndrome de Solomón.

¿Cómo está tu autoestima?

¿Te eternizas en el proceso de tomar decisiones?

            ¿Cuánto prestas atención a lo que dicen los demás?

            ¿Te has descubierto en algún espacio del vídeo?

 

     

            Por el placer de compartir.

 

 

 

 


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Ser, hacer, tener. El camino correcto“Ser, hacer, tener. El camino correcto”. A veces, es imposible no enjuiciar o calificar, sobre todo cuando esa calificación puede esclarecer una interpretación errónea, en los límites del inconciente, que puede perjudicarte levándote al callejón sin salida de intentar, intentar y volver a intentar sin poder comprender por qué no te salen las cosas.

¿Por qué no te salen las cosas?

¿Lo sabés?

¿Cuántas respuestas surgen a estas preguntas?

¿Por cuánto tiempo te las has hecho?

¿Has llegado a alguna conclusión efectiva?

 

La pregunta -sí, la pregunta porque “todo empieza con una pregunta”- que quizás no te has hecho es: “¿Estoy en el camino correcto?”

Porque si no estás en él, seguramente nunca llegues adonde te proponés ir.

Esto puede suceder porque estás yendo hacia el lugar equivocado o/y principalmente, porque las etapas del mismo están desordenadas…

 Cuando despierta en nosotros la inquietud de una meta, lo hace por un deseo que sentimos, por un sueño que se transforma en un pensamiento recurrente. Entonces, decidimos lograrlo.

Y es aquí, donde comienza la confusión.

Si preguntamos a alguien que tiene una meta (“Un sueño con alas”) y que no está haciendo nada para llegar a ella, ¿por qué no lo intenta?, es muy probable que la respuesta sea: “No tengo los medios (económicos, sobre todo).

Estamos hablando de “tener”. No “tengo” los medios, y habitualmente, ahí se queda, con la creencia errónea de que sin “tener”, no puede dar un paso, o sea, no puede “hacer”. Ya verás que “hacer” siempre está en el medio, y que es muy importante.

 La pregunta siguiente sería… “¿Para qué querés hacer eso?”

Y ahí viene: “Para ser exitoso”. “Para ser alguien”. “Para ser el mejor en lo mío”. Ponemos el “ser” en el último lugar. Quiero llegar a “Ser” …

¡Sea, antes de hacer y de tener!

Si no soy, primero, no podré hacer lo que quiero porque lo que haga no responderá a quién estoy siendo, y que es el dueño de su sueño.

Si no hago lo que salga de mi Ser, nunca lograré Tener lo que quiero. Y este “Tener” abarca todos los ámbitos: material, espiritual y emocional.

El Camino correcto es: Ser, Hacer, Tener, y hasta que no lo entendamos, las cosas no nos van a salir.

Ser

¿Qué es Ser?

Ser es poder llegar a percibirte y reconocerte desde tu esencia, la pura, la que te identifica, la que no tiene duplicados, y desde ella, crearte a vos mismo, respetando tus gustos y disgustos, tus virtudes y tus flaquezas, honrando tu autoestima, agradeciendo estar vivo, sin hacer concesiones en pos del reconocimiento de los demás, sin dar explicaciones.

 Para Ser es imprescindible tu autenticidad y honestidad.

¿Te conocerás totalmente, en algún momento para que brote tu autenticidad y honestidad?

No, nunca lograrás conocerte totalmente… si fuera de otra forma… ¿qué más te incentivaría para seguir tu camino?

Esto se debe a que estamos en permanentes cambios -lo que debemos agradecer-, por lo tanto, el estímulo del auto conocimiento siempre estará ahí.

¿Entonces, Rita?

Lo que sucede, amigo, es que esto no funciona así.

Practicar tu autenticidad y honestidad viene antes que llegar a auto conocerte. Y ellas son las que te acompañarán siempre en tu camino de llegar a ser la mejor versión de vos mismo.

            Sin embargo, hay un estadío del proceso en que vas a sentir que ya te conocés lo suficiente y estás en condiciones, de Hacer.

 

Hacer

¿Qué es Hacer?

La acción es nuestra llave. “Hacemos” todo el tiempo, aunque si no nos ponemos a reflexionarlo, no nos demos cuenta.

¿Cuál es la importancia del Hacer en nuestro camino a los logros?

Mediante el hacer, progresamos en el camino hacia el resultado que buscamos.

En el hacer nos seguimos construyendo en quiénes estamos siendo.

Hacer ayuda a nuestra auto creación.

 

 

Tener

¿Qué es Tener?

Tener es lo que conseguís. El resultado o producto que estabas buscando.

Abarca también todos los ámbitos de tu Ser porque cuando vas creciendo y transformándote, vas “teniendo”, no solo posesiones materiales, sino más espiritualidad, más gestión emocional, más libertad individual, de pensamiento y acción.

Podés aspirar a tener lo que quieras, menos la razón. La razón no es propiedad de nadie en una discusión.

“Tener” tiene, además, otra limitación: no existe la posesión eterna. Te pido que lo tengas presente. Te ahorrarás mucho sufrimiento.

 

Cuando estas etapas tienen el orden correcto, tu camino será el correcto, también y te encontrarás con que tu “peregrinaje” de fracasos se detiene.

Ese camino correcto es: Ser, Hacer, Tener.

 

Vos decidirás si vale la pena intentar cambiar tu mirada.

El Coaching Ontológico puede ayudarte en este cambio de mirada. Si te das cuenta de los beneficios que te reportará cambiarla, te darás cuenta por qué afirmo que El Coaching es un camino a tu felicidad.

Hoy, te lo he podido mostrar con este tema, y cada vez que surja la oportunidad, te iré mostrando más habilidades que podés adquirir incorporándolo a tu vida.

 

Un hombre trabajaba en una fábrica, distante cincuenta minutos con el transporte, desde su casa.

En la siguiente parada de la que él subía, entraba al transporte una señora anciana que llevaba una bolsa consigo y siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para afuera.

La escena siempre se repetía y un día, el hombre, curioso, le preguntó qué arrojaba por la ventana.

– Tiro semillas- respondió ella

– ¿Semillas? ¿Semillas de qué?

– De flores. Es que veo para afuera y la calle está tan vacía…me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!

– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los autos, devoradas por los pájaros… ¿cree Ud. señora que las semillas germinarán a la vera de la calle?

– Así es hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.

– Aun así…demorarán en crecer…necesitan agua…

– ¡Ah! yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.

Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.

El hombre descendió luego, más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.

Un tiempo después… Un día en el mismo transporte, el hombre, al mirar para afuera vio flores en la vera del camino…muchas flores. El paisaje, colorido, perfumado y lindo. Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chófer ya que él conocía todos los pasajeros del viaje.

– ¿La viejecita de las semillas? pues murió hace cerca de un mes.

El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana. – “Quién diría…las flores han brotado! ¿pero de que le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza”.

En ese instante oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana entusiasmada.

– Mira que lindo, ¡cuántas flores por la calle! ¿Cómo se llaman aquellas?

Entonces entendió lo que aquella señora había hecho. Aunque no estaba ahí para ver, hizo su parte…dejó su marca, la belleza para la contemplación y felicidad de las personas.

Al día siguiente, el hombre subió al ómnibus, se sentó junto a la ventana. Sacó un paquetito de semillas del bolso…y así dio continuidad a la Vida, sembrando con entusiasmo y alegría sus semillas.

 

El futuro depende de nuestras acciones presentes. Si sembramos buenas semillas, los frutos serán igualmente buenos.

 

¿Creés que alguien que no “estaba siendo” podría haber tenido la visión de la viejecita?

¿Era ella conciente de la importancia del Hacer?

Su trascendencia, aun en su anonimato, ¿Fue un “tener” aunque ella no se lo hubiera propuesto?

Podés contestar a mis preguntas en tu comentario.

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La apertura es la habilidad de permanecer receptivos, y de esa forma, poder vivir con la mayor profundidad y potencia.

Sin Apertura Se Acaba La Vida

Por eso, me atrevo a declarar que cuando te encerrás, se acaba la vida.

Somos una coherencia entre Cuerpo, Lenguaje y Emoción, y lo importante de la apertura es que necesitamos aplicarla a todos nuestros dominios. More »


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Que caiga por su propio peso

¿Cuál?

¿Cuál es el peso de cada decisión que necesitamos tomar?

Cuando decimos “Que caiga por su propio peso”, estamos evitando tomar una decisión.

¿Cuánto tardará esa decisión en ser tomada?

Supongo que ese tiempo será directamente proporcionar a los “kilos” que suponga esa decisión para vos (por lo del “peso”, digo). More »


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no-existe-la-magia-solo-existen-los-magosTodo efecto mágico consta de tres partes o actos. La primera parte, es la presentación: el mago muestra algo ordinario, una baraja de cartas, un pájaro o una persona. El mago lo exhibe, os puede invitar a que lo examinéis, para que veáis que no hay nada raro. Todo es normal. Pero claro, probablemente no sea así. El segundo acto es la actuación: el mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Entonces intentareis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis, porque en el fondo, no queréis saber cuál es. Lo que queréis es que os engañen. Pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer. Por eso, todo efecto mágico consta de un tercer acto, la parte más complicada de este acto, es el prestigio. Sir Michael Caine. De la película “El Truco Final”

Esta cita requiere que pongamos en claro el significado de la palabra “Prestigio”: Algo que tiene una fascinación mágica, algo que tiene una influencia o autoridad, o un truco que se usa para engañar (Diccionario etimológico).

¿Existió la magia insuperable o existió Houdini?

¿Hubiera existido la magia que él realizaba sin él? More »


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contradecirse-es-una-incoherenciaLos seres humanos nos contradecimos permanentemente.

Dicho así, puede que esta frase produzca una reacción de tu parte que clame: “Yo, no”. Sin embargo, así es pero esto nos sucede en transparencia, es decir, no nos damos cuenta del momento en que lo hacemos.

En principio, y atento lo que te digo más arriba –no eres responsable de tus contradicciones… hasta que alguien te lo hace notar-, te pido que te tranquilices y te ayudo con estas citas:

 

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Querer poder excusasMuchas personas quieren hacerse cargo de sus excusas, pero no logran verlas como tales. Piensan que –en sus seres solamente- la regla de “podés tener resultados o excusas, lo que no podés es tener ambos a la vez”, no se cumple. Que en su particular situación, tienen “motivos” poderosos.

Antes de seguir, repito la regla para que quede clara:

Vos podés tener resultados o excusas, lo que no podés es tener ambos a la vez.

¿Por qué es tan difícil darnos cuenta de que esos supuestos motivos que esgrimimos, son solo excusas?

Este tema tiene su origen en la famosa creencia: Querer Es Poder. Y en este caso, hablamos de una creencia poderosa, cosa bastante infrecuente.

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El Estrés Trabajando A Tu FavorEste post te mostrará, una vez más, cómo cambiando tu mirada podés cambiar tu mundo, tal como lo postula el Coaching.

Asimismo, podrás comprobar otra vez, que somos una holística de cuerpo, lenguaje y emoción, las que interactuando pueden llevarte a resolver problemas de uno de los ámbitos mencionados interviniendo desde otro, ese que te resulta más disponible para Ser en el mundo y en el que tu habilidad es manifiesta en relación a los otros dos. Los seres humanos tenemos tendencia a desarrollar más nuestro lenguaje, nuestra emoción o nuestro cuerpo mientras sentimos debilidad en alguno de los restantes.

A lo largo de esta investigación se pudo determinar que al integrar el uso del lenguaje con las emociones y con la corporalidad, se logró en las personas que participaron en la formación académica objeto de este estudio una mayor efectividad en su comunicación y en su interacción con otras personas. María Esperanza López Duque

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Desafío... Gracias por tu provocacionDesafío quiere decir “retirar (te) la fe”, hacer que pierdas la confianza.

Es una provocación a nuestra seguridad, con la que sentimos que nuestro mundo se des-estabiliza.

Es interesante tener en cuenta que dentro de la emocionalidad de esta palabra, surge en nosotros la necesidad de contestar, de accionar, de hacer, de intentar.

Si bien, hay personas a las que los desafíos las sacan del juego de la vida, esto no importa para que el significado de “Desafío” sostenga esa velada incitación a responder. Y esto es lo magnífico de su existencia.

Vos podés estar en un extremo o en el otro. Ser de los que los desafíos te azuzan a avanzar en la vida y logran su cometido cuando ejercitás tu respuesta, o podés estar en el otro, en el que están aquellos a los que los desafíos los sepultan con el miedo, pero el desafío no pierde su brillo potenciador de caminantes ganadores.

¿Cuál es tu respuesta frente a los desafíos?

¿Sentís que tenés que responder y lo hacés o sentís que tenés que responder pero no podés hacer nada?

¿Qué te provoca encontrarte con esta palabra?

¿Miedo o Motivación?

 

 

 

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Si fracasás en el intento... No te muerasSiempre esperamos “No fracasar en el intento”, no obstante, es muy posible que esto ocurra.

Cuando le ponemos primera a un proyecto y arrancamos, en el camino, en el proceso de conseguir un sueño… siempre que estemos haciendo, podemos fracasar.

Aceptar eso no implica tener un pensamiento negativo, de ninguna manera. Se trata de estar alertas y concientes de las leyes de probabilidades, y fundamentalmente, de prepararnos a conciencia para que el fracaso no nos destruya.

En otra oportunidad, ya escribí sobre el fracaso. Si querés verlo, acá te dejo el enlace Desdramatizar el Fracaso

Vuelvo a hacerlo porque es un tema que tiene muchas aristas y si creo que te puede servir, lo haré las veces que sea necesario. More »


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El Perdedor No Solo Nace. También, Se HaceSi no nos cuidamos nosotros, nadie nos va a cuidar.

A pesar de que escuchamos esta frase repetidamente, parece que no produce el impacto necesario para que cambiemos nuestros puntos de vista y accionemos desde uno nuevo que nos permita, de una vez por todas, lograr Ser nuestra mejor versión.

Resulta muy sencillo pensar en Ganadores, con su imagen de éxito y triunfo ¿Verdad? Ahora bien, si pensamos en Perdedores… ¿Nos detenemos a reflexionar por qué y para qué estas personas sostienen su conducta?

Sucede que…

Se puede nacer con competencias que nunca se ponen a trabajar y por ende, esas personas deviene en un Perdedor, pero también, existen acciones determinadas que hacen que nos convirtamos en Perdedores, poco a poco.

Los ganadores ven la ganancia; los perdedores ven el dolor. Shiv Khera

 

¿Por qué las personas con tendencia a ser perdedoras no hacen nada para salir de ella? ¿Para qué?

¿Por qué las personas sin equilibrio y viviendo en la indecisión, deciden inclinarse por ser perdedores? ¿Para qué?

Pongo las dos preguntas juntas porque los motivos y el sentido que responden a ellas, son los mismos.

Y es notable que en este caso de observación, los motivos y el sentido… coinciden.

Las conductas de ambos grupos son opuestas…

Los perdedores hacen promesas que a menudo rompen. Los ganadores mantienen sus compromisos. Denis Waitley

 

Los ganadores nunca abandonan y los que abandonan nunca ganan. Vince Lombardi.

 

¿Es que los perdedores quieren serlo?

En cierta forma… sí, pero se trata de una elección cobarde solamente.

Pero el perdedor puede cambiar… Si reúne coraje y se atreve.

¿Te animás? ¿Tenés coraje? ¿Te atrevés?

Entonces, aquí va mi ayuda.

 

Los perdedores…

Dejan que el miedo los paralice

Y en este caso, estas palabras son literales. Ante el miedo, los perdedores no se pueden mover.

¿A qué tienen miedo?

Pues… a todo.

El miedo a lo desconocido: Todo lo que no conocen implica un misterio y un desasosiego que les genera un sentimiento que los frena y paraliza.

 

El miedo al fracaso: Como piensan que el fracaso es negativo, le temen.

 

El miedo al compromiso: La palabra “compromiso” les hace pensar en ataduras. A eso le temen, a perder su libertad, y no se dan cuenta de que cuanto más comprometidos estén, al crecer su fortaleza y su autoestima por lo que son capaces de hacer, más libres se sentirán.

 

El miedo al rechazo: Su cambio puede producir reacciones contrarias en los que los rodean y los conocían de otra forma. Les parece que deben ser como los demás quieren que sean y en realidad, es el momento de darse cuenta de que los que los acompañan en su cambio, sin juzgar, son los únicos que quieren lo mejor para ellos.

 

El miedo al éxito: Miedo a la soledad del éxito, a descollar, a ser diferentes, y sobre todo el miedo de no hacerse cargo de su propia luz.

Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: “¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?”

Pero en realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Tú eres un niño de Dios. Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo. No hay nada de iluminación en hacerte menos con el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos podemos brillar, tal como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior. Esta gloria no está dentro de unos cuantos, está dentro de todos nosotros. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas de hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente.

 

Si el miedo golpea a tu puerta y nadie contesta, lo más probable es que se vaya.

 

No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor. Ralph Waldo Emerson

 

Los perdedores…

Son los “maestros” del auto-boicot

¿Qué es el Auto-boicot?

El Auto-boicot es la tendencia autodestructiva que resulta de nuestras acciones dirigidas a obstaculizar nuestro camino hacia la consecución de nuestras metas de cambio y transformación personal, en todos los ámbitos.

El auto-boicot es una de las consecuencias nefastas… del miedo.

Si sentís que estás siendo un perdedor… ¡Te pido que prestes mucha atención porque no es sencillo –a no ser que tengas un Coach personal- que te des cuenta de esta conducta. Por eso, aquí van algunas claves.

El auto-boicoteador tiene…

Miedos no atravesados.

Autoestima baja.

Relatos de grandeza, de perfección y de un “mundo de colores” en el que dice vivir.

Intención de controlarlo todo.

Necesidad de compararse todo el tiempo con los demás.

Estrechez y rigidez mental.

 

Dicen que quieren cambiar pero nunca empiezan.

Dicen que se auto conocen y saben que no pueden cambiar.

Dicen que saben que “viven mal pero igual viven”.

Dicen que pueden controlarlo todo.

 

Los perdedores…

Tienen muy baja autoestima. Te invito a rever mi post Autoestima, Autoestima, Autoestima 

 

Hacen cosas que luego los hacen sentir mal, para después, tomar una posición ambivalente en la cual, el arrepentimiento, la resignación, la auto-suficiencia y la ironía, concurren en un compuesto macabro que los va destruyendo cada vez más.

 

El perdedor puede cambiar, solo necesita coraje, atrevimiento y ayuda profesional.

Darse por vencido es creer que los problemas se van a acabar por no resolverlos. Jorge González Moore

 

Por el placer de compartir

 

 

 


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