Tratarte bienLas personas tienen la tendencia a auto descalificarse cuando se equivocan, cuando caen en el error.

Aunque estoy hablando de situaciones de vida, esta forma de estar siendo es bastante común ante cualquier traspié.

Se nos rompe un objeto que llevábamos en la mano, dejamos volcar un líquido, nos manchamos la ropa y… lo que hacemos es insultarnos.

¿Puedes reflejarte en este comportamiento?

Te pregunto:

¿Cómo te sientes cuando haces eso?

¿Para qué lo haces?

¿Qué resuelves con eso?

 

Y qué pasa cuando hablamos de cosas que importan…

A los dos años de inicio de una carrera, te das cuenta que no es para ti pero, sigues igual, sufriendo y esforzándote, pero sigues igual. Cuando pasan los años, surge la revelación:

¿Para qué perdí todo ese tiempo?

¿Por qué pensé más en lo que me podían decir en mi casa que en lo que yo quería?

¡Soy un imbécil! Ahora soy más grande (y ¿Por qué no?, más viejo) y ya no tengo las oportunidades que tenía en ese momento.

 

Las decisiones que tomamos tienen sus consecuencias y te pido que no tomes esta palabra como sinónimo de “castigo” porque no es así, solo estoy hablando de consecuencia, “lo que sucede a raíz de…”.

Cuando vas a tomar una decisión, necesitas pensar en qué consecuencias puede tener la misma porque vas a tener que hacerte cargo de ella.

Esto NO significa que te tengas que tratar mal por algo que ya no puedes deshacer, sino que puedas tomar el aprendizaje para que en la próxima decisión que tomes, tengas en cuenta esas consecuencias. Pero… ¡Ya está, apreciado lector!

Sobre todo, en este tema, insisto en poner el foco en que te trates bien, en que no te auto juzgues y en que no te castigues porque…

¿Cómo te sientes cuando haces eso –repito-?

¿Para qué lo haces –repito-?

¿Qué resuelves con eso –repito-?

 

Errores o equivocaciones –ya cometidos- no tienen vuelta atrás.

En ningún caso, y mucho menos cuando te equivocas o cometes un error con temas centrales de tu vida.

¿Se termina el mundo cuando te equivocas?

 

 

 

Hoy es un buen día para empezar a practicarlo.

A ver cómo te suena…

En vez de:

¡Qué bruto soy! Prueba a decirte: ¡Tengo que poner más cuidado!

 

Quizás cuando leas esto,  quizás tengas la ilusión de que el tema no es “para tanto”. Lo que sucede es que estamos tan acostumbrados a re-accionar en vez de accionar (pensar antes de decir, pensar antes de actuar) que nos parece que no pasa nada, que nos “estamos descargando…”

¿De quién?

¿En contra de quién?

¿De nosotros mismos?

¿Cómo queda tu autoestima cada vez que te tratas así?

Somos presa fácil de la Re-acción –comportándonos como un animalito- cuando no tenemos claro los hábitos que nos ayudan a transformarnos  en seres efectivos. En el caso, el Primer Hábito O Hábito de la Proactividad. Aquí puedes leer más sobre “Efectividad en la Acción Humana”

 Repito que puede parecerte que no es tan importante pero, sí lo es, y el ataque que propinas a tu autoestima también te pasa en transparencia (automático). Lo haces con una pretensión de infalibidad, que también es una ilusión.

Los seres humanos nos equivocamos y cometemos errores… y debemos dar gracias por esto. Lo que no debemos es mal-tratarnos porque esto no nos lleva a ninguna parte y nos hace daño.

Luego de estas auto agresiones hasta puedes sentirte mal, descompuesto o con un enojo que te arruina las próximas horas de tu vida.

¿Está bueno eso?

¡Qué poder le estás dando a tu error! ¡Qué pena que esté enfocado incorrectamente!

Practicar el Maitri te hará perder el miedo a enfrentarte con tus verdades porque cuando te acostumbres a tratarte bien, sabrás que cuando asumas las mentiras que en algún momento te dijiste o que quizás te sigues diciendo, no habrá sanciones, reproches ni juicios dolorosos.

Tú no eres infalible, tú te equivocas como “cualquier hijo de vecino”, tú cometes errores porque como todos los seres humanos eres imperfecto.

Esto de asumir tus verdades puede provenir o estar alineado con el perdonarte a ti mismo y trae tanta paz como el perdón.

 ¿Qué sientes ahora?

¿Habías pensado esto de esta forma?

¿Qué te pasa con esta información?

¿Te equivocaste y crees que ya no hay posibilidades?

¿Cometiste un error y piensas que ya se acabó tu tiempo?

¿Te sientes sin ganas de seguir intentando, de seguir tu camino?

¿Estás pensando que “nunca más te vas a volver a enamorar para no volver a equivocarte”?

¿Ya entraste en la rutina de hacer porque hay que hacer pero no encuentras ningún sentido a tu vida?

Las Grietas

Un cargador de agua en la India llevaba dos grandes vasijas colgando de un palo encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua. Al llegar a la casa de su patrón, la agrietada solo contenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto sucedió diariamente.

La pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque solo podía hacer la mitad de lo que se suponía era su obligación.

Después de esos dos años, le habló al aguador diciéndole:

“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El aguador, con una sonrisa, le dijo compasivamente:

“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores a todo lo largo. Pero de todos modos, su pena continuó.

El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro.

Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza. Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

Por el placer de compartir

 

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¡Averigua ya qué te está faltando!

¡Aprovecha tu vida! ¡Todavía estás vivo!

Porque…

Con el Coaching y un Coach (tu maestro para esta acción) tú puedes cambiar tu mirada, reparar tu error y con el tallo para que se sostenga, crear tu más hermosa Rosa, que sea tu vida, de aquí en adelante.

 


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