Síndrome de SolomónSi bien, el Síndrome de Solomón es un tema de psicología, es importante verlo desde el Coaching por la imposibilidad que de él resulta, en nuestro accionar.

Nos encontraremos, asimismo, en ese espacio común en que se desarrollan nuestros bloqueos, donde solo desde el equilibrio emocional, podremos ser concientes de qué parte de responsabilidad tenemos en darle al entorno, el poder de que nos “absorba”.

Digo esto porque su creación en nosotros proviene de la envidia de alrededor. Y se manifiesta mayormente, dentro del comportamiento grupal.

En la medida en que permitamos que esa envidia nos afecte, así será el desarrollo de este síndrome, y en la medida en que nuestro crecimiento personal y seguridad en nosotros mismos, nos permita ignorarla, saldremos ilesos.

No voy a hablar aquí de la envidia, solo aprovechar la oportunidad para recordar que esta emoción destructiva puede trasladarse a nosotros, si no logramos salir del efecto aplastante del Síndrome de Solomón formando un nefasto círculo vicioso. Lamentablemente, no tenemos en cuenta…

Las personas afectadas por este Síndrome tienen miedo de mostrarse tal cuál son, sobre todo si tienen algún talento desarrollado, una cultura amplia, cierto carisma innato, en definitiva, algo por lo cual, sobresalgan o sientan que podrían sobresalir (sí, también aquí ¡presentes! los auto juicios).

Viene muy adecuado traer aquí la maravillosa llamada de Marianne Williamson… a fin de poder despertar.

Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: “¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?”

Pero en realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Tú eres un niño de Dios. Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo. No hay nada de iluminación en hacerte menos con el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos podemos brillar, tal como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior. Esta gloria no está dentro de unos cuantos, está dentro de todos nosotros. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas de hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente.

Si bien el miedo es el que “dirige la batuta”, éste va acompañado de unas cuantas debilidades…

Falta de autoestima.

La forma en que nos observamos a nosotros mismos, determina la forma de vivir que tenemos, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en el mundo. No querernos a nosotros mismos, nos hace caer en una serie de debilidades que obstaculizan nuestro camino a ser felices. Habitualmente, esta carencia está llena de creencias limitantes y confusiones, así que si quieres abundar sobre el tema aquí te dejo un enlace para ahondar en la información. Autoestima 

(Solomón Asch es el psicólogo descubridor del Síndrome quién realizó una experiencia con 123 personas antes de dar a conocer su existencia).

¿Cuánto posibilita una autoestima alta el logro de tus sueños?

¿Cuánto te paraliza una autoestima baja?

¿Cuántas cosas no haces o al menos no intentas, por falta de seguridad en ti mismo?

 

Imposibilidad de tomar decisiones.

En esta debilidad se hacen fuertes, las conversaciones internas, la angustia, la postergación, la confusión.

¿Cómo te ves de equilibrista?

Dependencia emocional, sobre todo, dependencia del juicio ajeno.

¿Qué les parecerá a los demás mi opinión?

¿Y si caigo mal?

¿Y si piensan que quiero destacar y hacerme el importante?

¿Y si surge alguna discusión?

Si te surgen preguntas así -y te engañas diciéndote que estás siendo prudente- ¡quítate la venda! Aquí solo hay miedo.

¡Y cuidado! Aquí comienza -o se cierra- el círculo vicioso porque el afectado por el Síndrome de Solomón, comienza a sentir envidia porque todos esos de quiénes respeta y da autoridad a su opinión, son mejores que él.

 

Cuando no queremos ver lo que realmente nos pasa y nos engañamos con las explicaciones, buscamos una conformidad que diluya esa molestia en el estómago de no estar cómodos con lo que hacemos.

           

El Síndrome de Solomón para el Coaching…

            El Coaching apunta a transformar tus debilidades en fortalezas.

En tu propio proceso, accionamos para que puedas cambiar tu mirada y así logres desbloquear tu Ser eligiendo y construyendo nuevas creencias. Unas poderosas que te permitan dejar de sufrir.

Cuando descubro que alguna de las debilidades del Síndrome de Solomón te están afectando, no me intereso en por qué lo tienes sino en para qué lo tienes… qué tienes que aprender de él.

Comparto contigo una mirada humorística – también vale para darnos cuenta de las cosas, ¡claro que sí! – que muestra muy claramente diferentes aspectos del Síndrome de Solomón.

¿Cómo está tu autoestima?

¿Te eternizas en el proceso de tomar decisiones?

            ¿Cuánto prestas atención a lo que dicen los demás?

            ¿Te has descubierto en algún espacio del vídeo?

 

     

            Por el placer de compartir.

 

 

 

 


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