Hacerte cargo solo de ti mismo es la fortaleza que necesitas desarrollar para disfrutar cada día, una vida mejor.Hacerte cargo solo de ti mismo

En el mundo de las relaciones –el ámbito necesario para construirnos y crecer- se puede observar todo tipo de interacciones que con claridad, nos permiten aprender.

Recuerdo ahora, la trama de la película “Agosto”, donde se recrean conflictos de una familia que realmente, podría ser la de cualquiera que conocemos, aun nuestra propia familia. Esto se debe a que ellos –los conflictos- son de responsabilidad  auténticamente humana.

Vínculos humanos

A algunas personas les cuesta mostrar sus sentimientos, en forma natural y expresa. Esto hace que se produzcan numerosas suposiciones y que sobre su base, se cree todo un entramado de pensamientos, llenos de juicios que vertiginosamente, llevan a obstruir las relaciones.

Suele haber mentiras y situaciones ocultas, y también… creencias. Cada uno de ellos, suposiciones, juicios, mentiras, situaciones ocultas y creencias hablan de una comunicación defectuosa sobre bases inestables.

Por un lado, creo que necesitamos ser capaces de identificar personas que con falta de intuición –y responsabilidad en sus vínculos- hieren los sentimientos de los demás. Y si bien, podemos decir que no lo hacen a propósito, también podemos decir, que no cuidan su forma, y solo son capaces de lamentarse, una vez que se produjo el estallido.

 

Están los que…

Hablan y hablan sin parar aunque su interlocutor conteste con monosílabos o muestre su apuro en irse.

Quieren confortar a otros y lo que dicen y la forma en que lo dicen termina en un grotesco.

Irrumpen en la conversación de los demás dando su opinión, poniéndose como centro de la misma y discutiendo con los originales conversadores.

Hacen bromas inoportunas.

 

Esto es tema de la inteligencia emocional y como el mismo Daniel Goleman nos dice:

Las personas no expresamos verbalmente la mayoría de nuestros sentimientos, sino que emitimos continuos mensajes emocionales no verbales, mediante gestos, expresiones de la cara o de las manos, el tono de voz, la postura corporal o incluso los silencios, tantas veces tan elocuentes. Cada persona es un continuo emisor de mensajes afectivos del más diverso género (de aprecio, desagrado, cordialidad, hostilidad, etc.) y, al tiempo, cada persona es también un continuo receptor de los mensajes que irradian los demás.

 

Y ahora, veamos el otro lado…

¿Qué parte de responsabilidad -¿qué haces tú?- para que estas personas te tomen a ti para ejecutar estas acciones?

¿Cuánto permites a los demás que se toman estas libertades?

¿Cómo está tu autoestima que no pone límites?

¿Cuál es tu miedo que no te permite establecer tus necesidades?

¿Por qué eres objeto de manipulación?

 

En la película, se puede apreciar claramente de lo que te estoy hablando.

Hay momentos en los que “te haces fan” de un bando y al instante siguiente, te pasas al otro. Es imposible que no suceda esto porque nadie es perfecto y aquellos a los que comprendes y puedes justificar, tienen también sus debilidades que te llevan a pensar qué harías tú, en cada una de las situaciones que se recrean.

¿Hay un manual para tener relaciones exitosas?

No lo hay amigo, lo que hay es Principios y Valores, y muchas ganas de reconstruir si destruiste o reconocer tus errores, lo que te da la posibilidad de cambiar y que la relación cambie.

Lo que hay es quererte mucho para poder querer, ser auténtico y poner tus límites, sin entrar en creencias y manipulaciones que te destruyen y destruyen a los demás.

Vamos… que intentar permanentemente ser íntegro e independiente emocionalmente, es el primer paso para construir relaciones sanas.

 

Algunas personas no asumen sus responsabilidades y de esta forma, no logran guiar sus propias vidas porque su enfoque las deja en un contexto de dependencia que no les permite crecer.

Esto que te digo daría la impresión entonces, que el mundo se divide entre responsables e irresponsables, sin embargo, bajo la mirada del Coaching Ontológico que nos permite observar y contemplar más opciones, nos encontramos con que existe un tercer grupo formado por lo que se extralimitan en el ejercicio de su responsabilidad (hacerse cargo).

Estas personas pueden sufrir y pre-ocuparse sin sentido y por otro lado, entrar, sin quererlo, en la falta de respeto por las decisiones ajenas.

Impactante, ¿verdad?

No es infrecuente lo que te comparto. Veamos…

Cuando alguien te dice que hará algo por ti y tú contestas… “No, por favor. ¿Cómo te vas a tomar esa molestia? Te agradezco, pero no quiero.”

¿Qué muestra esto? ¿Estás respetando la decisión del otro o estás pensando que “no sabe lo que hace”? ¿Qué te está pasando con tu capacidad de recibir? ¿Es esta acción que te ofrecen, de tu competencia?

Mi aporte y postura se plantea desde estas preguntas.

¿Qué te provoca que el otro te quiera dar?

¿Sientes culpa?

¿Tiene sentido que te estés ocupando de la responsabilidad del otro?

¿Y si solo te enfocaras en agradecerle?

Y me siento motivada a preguntar… ¿Es que tú no estarías dispuesto a hacer lo mismo por ese otro?

 

Recuerda que no tienes la responsabilidad de hacer feliz a los demás. Los demás se hacen felices a sí mismos. Tú eres el responsable de tus propias emociones y las demás personas de las suyas. Nadie puede controlar tus sentimientos, salvo tú mismo. Yazbave

Y te vas a equivocar, una y otra vez, pero hay que volver a intentarlo. Aquí está la posibilidad de crecimiento.

Para eso estamos viviendo, para aprender todos los días.

 

Y extiendo la palabra “familia” a aquel grupo de afines con quiénes eliges compartir, reír, soñar, llorar y disfrutar.

Por el placer de compartir

Eneagrama… ¡Auto conócete y sé feliz!


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