La mayor de las esclavitudes es ser presa del Apego.

La pez es una sustancia pegajosa (brea) y la etimología de la palabra forma parte de la de otra, “Apego” (tendencia a pegarse).

Apego

 Quiero compartirte un cuento para que empecemos a conversar…

 Un cazador astuto descubrió que a los monos les gusta mucho comer cerezas. Inventó entonces un método muy sencillo para cazarlos: colocó una fruta bien atractiva y apetitosa en el interior de un frasco de vidrio transparente… y lo dejó en la foresta, abierto.

 No tardó mucho tiempo en llegar un candidato hambriento que, decidido, introdujo la mano en el recipiente para atrapar el fruto deseado. Luego, instintivamente, cerró con firmeza el puño con el valioso trofeo y observó, con inesperada tristeza, que no podía extraer el fruto obtenido con su preciso manotazo. La mano cerrada quedaba atascada y no pasaba por la boca del frasco. Estaba presa en el interior… con el deseo alcanzado.

 Detenido el animal en este forcejeo posesivo, no dispuesto a perder su ambiciosa presa, era alcanzado fácilmente por el fabricante de la trampa, quien rápidamente se acercaba al mono, lo ataba, daba un fuerte y preciso golpe en el codo y hacía salir tanto la mano como la cereza; de esa manera dejaba la trampa preparada, intacta, para una nueva víctima golosa.

He puesto con otro color dos palabras que son claves en el apego y el sufrimiento.

La «presa» que persigues y de la que terminas siendo «presa», si se produce el apego.

Lo que motiva el apego es el deseo…

¿Es inconveniente el deseo?              

Depende…

Cuando el deseo es el origen de una motivación ¿es inconveniente?, te pregunto…

Cuando el deseo es el origen de que lo que no consigues se transforme en el obstáculo que frena tu vida por quedarte pegado a eso, o a lo conseguido y perdido, parece que ya no puedes vivir… ¿es conveniente el deseo?

Otro desencadenante del apego es el Miedo.

Miedo a la soledad, miedo a la pobreza, miedo a nuestra luz, miedo al éxito, miedo, miedo, miedo…

Pero el miedo es necesario, para cuidarnos, para protegernos, para evaluar riesgos innecesarios. Lo que sucede es que el miedo es una emoción y como tal no podemos evitarla. Lo que sí podemos, es elegir el estado de ánimo que la sigue. Entonces, con una serena reflexión y conexión con nuestro centro sabio, podremos distinguir cuando el miedo “se ha salido de la sanidad de su existencia”.

Y en los dos procesos, deseo y miedo, reina nuestra mente.

Ramiro Calle (Madrid, 1943), un maestro de la espiritualidad, uno que nos regala estos temas con sencillez y adaptación a nuestra mente occidental, usa a menudo, un cuento hindú, absolutamente revelador…

 Angustiado, el discípulo acudió a su instructor espiritual y le preguntó:

-¿Cómo puedo liberarme, maestro?

El instructor contestó:

-Amigo mío, ¿y quién te ata?

 

 El apego es sustentado por la falta de amor incondicional. Pero ¿Qué es el amor incondicional? La respuesta a esto dependerá de nuestra interpretación y por ende, habrá tantas de ellas como seres humanos hay.

Por otra parte, cada uno de nosotros puede brindarlo de acuerdo a su comprensión y por ende, no tener certeza respecto de su resultado.

La persona que siente que no recibe o recibió amor, pierde su centro. Así comienzan las conductas apegadas…

Vivir para complacer a otros y “obtener” su aprobación y su atención.

Necesidad de los demás para ser feliz.

Decir siempre “sí”…así aparezco como bueno.

Maltrato. Permitir en nuestro entorno personas que sabemos que nos dañan, por no estar “solos”.

 En mayor o menor medida, los seres humanos podemos tender al apego. Pero, si lo traemos a la conciencia, salimos de la transparencia, nos atrevemos a reconocer esa sombra y decidimos hacer nuestra transformación, también podemos des-apegarnos.

 

 Vivir sin apego es…

Amar libremente, no por miedo. Te amo porque quiero, porque tengo ganas y si me amas, disfruto pero, si no, también soy feliz por mi sentimiento.

Vivir sin apego es aumentar mi poder personal. Vivir con apego es entregarlo a otras personas o a las circunstancias.

El Desapego es producto de nuestro trabajo con nuestras emociones y estados de ánimo.

Una vez escuché, una forma de hablar del desapego que me pareció estupenda: “El desapego es la ley de la sorpresa”.

 

¿Que no te gustan las sorpresas? Ve revisando tu exceso de control…

El desapego está íntimamente ligado a la sabiduría de permanecer en la incertidumbre

Desapego no es apatía, es apertura.

Se puede ir hacia la paz si aprendemos a permanecer en la incertidumbre…

Hoy, te deseo que…

Puedas practicar una simple apertura de tu mano, un «dejar ir» de lo que ya fue, de lo que te daña…

 

 

Por el placer de compartir.

 

 

 

 


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