el secreto de pasar a la acción“Pasar a la acción” es la única y máxima posibilidad latente que te permite…

Salir de lo que ya no querés.

Encaminarte hacia dónde vas.

Resolver un conflicto.

Generar creatividad.

Auto-motivarte.

Destruir la conversación interna que te paraliza.

Y así, podría seguir y seguir dándote situaciones en las que la solución es accionar.

 

¿Por qué cuesta tanto “pasar a la acción”?

¿Importa realmente saber esto?

Particularmente, creo que no. En cambio, sostengo que lo que necesitás es una herramienta para poder hacerlo.

 

Piensa antes de hablar, pero no pienses demasiado antes de actuar.

Esta es una de las claves para lograr este acto de accionar.

 

Ante la pregunta: “¿Te parece que sería importante que hicieras algo (acción)?”

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¿Querer es poder?quiero hacer pero no puedo

Claro que sí, lo que sucede es que no nos detenemos a analizar por qué

ese “poder” se nos escapa entre las manos sin que nos demos cuenta,

y nos quedamos sin hacer. Entonces, nos enojamos con nosotros mismos,

nos auto juzgamos porque “sabiendo” que querer es poder, llegamos a

una conclusión muy pobre sobre nuestro Ser: “¿Cómo puede ser que yo

no pueda?” “¡Soy un “desastre”!”

Los cambios empiezan por nuestra forma de pensar. ¿Pensás en el fracaso?

El fracaso no existe, solo existen los resultados. Esto significa que si te

habituas a ver resultados, podrás valorar como “buenos” o “no tan buenos”

pero no tendrás que cargar con la “piedra” del fracaso. Andar sin ese peso,

te permitirá analizar el “no tan bueno” para extraer un aprendizaje y volver

a intentar sin el miedo a fracasar.

Esta elección aumenta tu poder.

 

No es necesario conocer todo de todo para poder usarlo. Ésta es la respuesta que elijo ante alguien que me dice: “Yo quiero hacer pero no sé”. “Quiero hacer una capacitación por Internet pero no sé.”

El aprendizaje se da en la práctica. A medida que hacés, aprendés. Creer que estudiar la teoría de algo nos coloca en el ámbito del saber es una falacia.

Existe un nivel cognitivo que es el de “No sé que sé”. Te introducís en él cuando hacés algo por primera vez y resulta que, empezás a sentirte cómodo y te embarga la sensación de que lo has estado haciendo por siempre. Esto también solo te sucederá, haciendo, no informándote teóricamente.

Hacer siempre implica la utilización de alguna herramienta y no tenés que conocerla en su estructura para poder usarla

¿Manejás? ¿Sabés cómo funciona el motor?

¿Usás reloj? ¿Sabés cuál es su mecanismo interno?

¿Manipulás una computadora? ¿Sabés cómo está hecha?

Darte cuenta de esto aumenta tu poder.

 

¿Hasta dónde te para la posible respuesta del otro?

En nuestra vida, en nuestro hacer, siempre existe la presencia del otro, el otro con quien hacemos algo.

 

“¿Y si lo hago mal?” “¿Qué me va a decir cuando vea que me equivoqué?” “¡Qué vergüenza preguntar esto que me imagino que “todo el mundo lo sabe”!”

¿Vienen estos pensamientos a tu cabeza?

¡Aprendé a decir “No sé” pero no te quedes ahí! “No sé pero quiero aprender”, es la opción a elegir. Y si te equivocas… hacete cargo y reíte. Tomate con humor tus fallos, livianamente, y si el otro realmente, te dice algo que se adecue a tus previsiones… No lo dudes, esa no es la persona con la que tenés que hacer.

Proverbio Romano

Desprenderte del juicio ajeno aumenta tu poder.

 

Hacer lo que querés es tu única posibilidad para generar el poder. Él aparece cuando vos hacés.

No vas a estar enfocado en el fracaso sino en valorar tus resultados para superarte cada día.

No te va a importar cómo está construida una herramienta sino que a medida que hagas, le encontrarás más y más utilidades.

No te ocupará la posible respuesta del otro porque en tu hacer estará la práctica y del resultado de una intensiva y metódica surge la excelencia.

 

El gallo

Había una vez, en la antigua China, un extraordinario pintor cuya fama atravesaba todas las fronteras. En las vísperas del año del Gallo, un rico comerciante pensó que le gustaría tener en sus aposentos un cuadro que representase a un gallo, pintado por este fabuloso artista.

Así que se trasladó a la aldea donde vivía el pintor y le ofreció una muy generosa suma de dinero por la tarea. El viejo pintor accedió de inmediato, pero puso como única condición que debía volver un año más tarde a buscar su pintura. El comerciante se amargó un poco. Había soñado con tener el cuadro cuanto antes y disfrutarlo durante el año signado por dicho animal. Pero como la fama del pintor era tan grande, decidió aceptar y volvió a su casa sin chistar.

Los meses pasaron lentamente y el comerciante aguardaba que llegase el ansiado momento de ir a buscar su cuadro. Cuando finalmente llegó el día, se levantó al alba y acudió a la aldea del pintor de inmediato. Tocó a la puerta y el artista lo recibió. Al principio no recordaba quien era.

-Vengo a buscar la pintura del gallo -le dijo el comerciante.

– ¡Ah, claro! -contestó el viejo pintor.

Y allí mismo extendió un lienzo en blanco sobre la mesa, y ante la mirada del comerciante, con un fino pincel dibujó un gallo de un solo trazo. Era la sencilla imagen de un gallo y, de alguna manera mágica, también encerraba la esencia de todos los gallos que existen o existieron jamás. El comerciante se quedó boquiabierto con el resultado, pero no pudo evitar preguntarle:

– Maestro, por favor, contésteme una sola pregunta. Su talento es incuestionable, pero… ¿Era necesario hacerme esperar un año entero?

Entonces el artista lo invitó a pasar a la trastienda, donde se encontraba su taller. Y allí, el ansioso comerciante pudo ver cubriendo las paredes y el piso, sobre las mesas y amontonados en enormes pilas hasta el techo, cientos y cientos de bocetos, dibujos y pinturas de gallos, el trabajo intenso de todo un año de búsqueda.

 

Por el placer de compartir.taller de coaching tu misión personal

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Es para tanto, Rita, esto del entusiasmo?Entusiasmo

Tengo el placer de decirte que ¡Sí!

La palabra Entusiasmo significa exactamente esto: “Llevar A Dios  Adentro”.

         Cuando nos dejamos llevar por el Entusiasmo –creían los griegos- hemos sido “poseídos” por un dios, y por eso los poetas, los profetas y los enamorados (que están permanentemente entusiasmados) merecen respeto.

¿Estás entusiasmado con tu vida?

¿Cuál fue la última vez que te sentiste entusiasmado?

¿Te entusiasma lo que haces?

 

Desde la mirada del Coaching Ontológico –una que te da poder y se enfoca en que vivas mejor- el entusiasmo es un estado de ánimo y como tal, lo podemos generar nosotros mismos.

Es diferente de una emoción, la que no podemos evitar ni tampoco crear.

El entusiasmo es vital…literalmente.

El entusiasmo es el remedio para…

 

    A)  Las indecisiones.

¿Cómo te sientes cuando no puedes tomar una decisión?

Después de, más o menos un día sin tomarla, ¿tienes la sensación de que tu cabeza está llena y te pesa?

Tomar una decisión te libera. Aunque aún no hayas pasado a la acción, una vez que decidiste qué elegir (toda decisión implica una elección) te sientes liberado.

Si definitivamente, no te atreves a tomar una decisión…la estás tomando, amigo. Estás tomando la decisión de no decidir…

¿Adónde te parece que te deja tu inacción?

¿Resolviste el asunto?

¿Cuánta es la carga que llevas por no decidir?

El entusiasmo tiene coraje. ¡Entusiásmate…y el coraje vendrá!

 

    B)  La resignación.

¿Vives resignado?

La resignación es el estado de ánimo que adoptamos cuando creemos que no podemos hacer Nada, no podemos intervenir en lo que nos sucede…pero esta creencia solo proviene de un juicio.

Quiero llamar tu atención sobre la diferencia que existe entre la resignación y la aceptación. La aceptación es darnos cuenta de que lo que sucede es fáctico (la facticidad es un estado de las cosas que no se pueden cambiar. Por ejemplo: un cuadrado tiene cuatro lados iguales). La aceptación es un estado de sabiduría, la resignación es un estado de debilidad de espíritu.

Si estás entusiasmado, jamás sentirás resignación.

 

Los resultados que buscamos en cualquier ámbito de nuestra vida provienen siempre de la acción. Sin acción no hay resultados.

El factor fundamental de que podamos pasar a la acción…es el entusiasmo.

¿Estás siendo una persona que observa, estudia pero no hace?

¿Te aíslas, no conversas, no interactúas porque no tienes ganas?

 

¡Entusiásmate! ¡La vida es acción! ¡La vida es relación!

¿Sabes cómo entusiasmarte?

En numerosas oportunidades y conversando sobre entusiasmo en sesiones con mis coachees, ellos llegan velozmente a darse cuenta de que el entusiasmo es necesario para una vida feliz. Entonces…viene su pregunta: -Ok, pero ¿Cómo hago para entusiasmarme?

En ese momento, recuerdo a Dale Carnegie, uno de mis maestros primeros. El decía:

Y Carnegie no se quedó ahí sino que nos transmitió una fórmula mágica que hoy te regalo…solo te pido que te comprometas a usarla… ¿Puede ser?

La fórmula es      A

                             C

                             E

                             Y

                             T

                             E

¡Sí! ACEYTE

¿Sorprendido?

Fíjate:

A ctúa

C con

E ntusiasmo

Y

T endrás

Entusiasmo

Ahora…es tu turno de aprovechar tu vida.

Siempre hay una posibilidad más si estás entusiasmado.

Recuerda esta frase, léela de nuevo si es necesario y escucha esta historia…no necesariamente verídica.

Entusiasmo…Llevar A Dios Adentro –
CC by-nc-nd –
Rita Elma Tonelli

La Rueda Cuadrada

 

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