Transición… ¡Caos Bendito!Bendito el caos de la transición

Escuchamos con frecuencia hablar de cambio, de los miedos al cambio, de la resistencia que desarrollamos a él, pero pocas veces, nos enfocamos en ese período en que todavía el cambio no es, ese momento en que no estamos siendo lo que éramos y tampoco somos lo que vamos a ser (esto aplicado en relación a cualquier cambio que nos hayamos propuesto hacer en nuestras vidas)…

Pocas veces nos enfocamos en el Caos de la Transición.

 

            Como podrás ver en mi frase, inserto el caos dentro de la transición porque considero que ella lo genera por la desestabilización que provoca.

            Primero está la decisión de cambiar que aparece cuando sentimos la necesidad de sacar de nuestras vidas lo que ya no queremos. Este es un momento de adrenalina y de conmoción porque estamos dejando atrás lo que hemos estado siendo para comenzar a ser alguien diferente.  Y esto está presente en todo cambio.

            Si te mudas… sucede.

            Si te cambias de ciudad (que es mucho más que mudarte)… sucede.

            Si emprendes un desafío… sucede.

            Si te propones cambiar un estado… sucede.

            ¿Podrías encontrar tú un cambio en el que el caos de la transición no esté presente?

 

            Está siempre presente porque en las acciones externas nos modificamos a nosotros mismos, y dejar de ser quiénes estuvimos siendo para llegar a ser en relación a lo que perseguimos, implica una transformación (cambiar nuestra forma internamente)

           

            Cada vez que nos encontramos en un período de transición crece la duda, la inseguridad, la incertidumbre, el miedo, los cuestionamientos, el sentir que estamos con un pie en una orilla y con el otro en la otra, la inestabilidad nos atrapa.

            Pero la transición ES necesaria.

 

            ¿Cómo atravesarla sin desmayar?

            Ten muy presente tu objetivo. Recuérdalo en forma permanente. Tenlo escrito donde lo puedas leer con solo hacer un pequeño movimiento.

            Piensa en lo que te movió a atreverte, piensa en tu fuerza, en tu determinación, en tus ganas de mejorar.

           

            Tranquiliza tu mente. No te enmarañes en conversaciones internas. Habla, exprésate, pide ayuda, busca que te escuchen, reconoce tu dolor, tu angustia, tu incertidumbre.

            Sobre todo, honra la incertidumbre.

            La falsa idea de que en ciertas circunstancias tenemos certezas no debe obnubilarte. Nada es cierto, nada es seguro. Vivimos en la incertidumbre aunque la disfracemos apoyados por las cosas conocidas que nos rodean. Sin embargo y de pronto… todo puede destruirse… ¿O no?

            Intenta asociar esto con cómo te sientes durante la transición. Recuerda que todo es una cuestión de interpretación y…

 

            Mantente en estado de atención plena (mindfulness). Solo enfocándote desde la atención plena podrás reconocer, distinguir, tranquilizarte, frenar tus pensamientos negativos, quitarle poder a la duda…

 

            Suelo escuchar: “El cambio es difícil” (es frecuente –como ya te dije- que no nos demos cuenta de que el cambio no es tan difícil, sino que lo es “la transición”).

 

            Repito…

            Lo que identificas como “difícil” no es el cambio en sí, sino la transición.

 

            Acciona, acciona y acciona… Cada vez que te quedas sin hacer, resurgen los miedos.

 

            Extrañar lo que se deja

            Esto sucede si algo o alguien se queda pero no es parte de tu cambio, sino que la separación es momentánea y en función de lo que se quiere lograr.

            Y también sucede –curiosamente- con lo que hemos dejado y ya no queríamos para nosotros…

            ¿Estamos sin cordura?

            No, no lo estamos. Lo que sucede es que los duelos son inevitables… aún el que desarrollamos con lo que queríamos apartar.

            Sobre todo al principio, nos asaltará la pregunta: “Pero… ¿No era que yo no quería más esto para mí?”

            Cuando lo has meditado y tu decisión es el resultado de tu análisis, pronto, te darás cuenta de que la serenidad vuelve y sentirás la satisfacción de haber logrado lo que te proponías.

 

            La transición es fáctica… no se puede evitar. Está allí y es parte integrante de ese pasaje a tu Ser Grande. De hecho “transición” quiere decir “paso”.

 

            Yo sé que tú sabes a qué me refiero cuando hablo del Caos de la Transición. Tú has sentido en esos momentos un desasosiego incontrolable, angustia, tensión, ganas de llorar y de pronto, un poco de paz, pero si nunca lo sentiste, te animo a pensar en un adolescente cuando siente las carencias de no ser más niño y todavía no ser adulto.

            La revolución interna es buena, dijo Krishnamurti… y a ti te parecerá arduo encontrar la bondad de este estado.

            ¿Por qué es buena?

            Porque precede a la concreción de lo que estás buscando desde que decidiste el cambio.

            Porque cuando se producen los cambios efectivamente –ya pasaste la transición- entras en tu transformación… y nada hay amigo, como lograr transformarnos, si no, piensa en el gusano que deviene en mariposa. Este es el ejemplo, para mí, más ilustrativo de la maravilla de la transformación.

 

            Y por otro lado, te animo a pensar en tu calificativo de “difícil” aplicado ya a la transición.

            Difícil… ¿Comparado con qué?

            Difícil… ¿Vale que así lo sientas en relación a lo que vas a conseguir?

 

            Y durante todo el proceso, quiérete mucho y trátate bien. Estás haciendo lo mejor que puedes.

 

            Dejate “absorber por el viento”

 

            Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas. Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró:

“El Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río”

El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. “Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino”

¿Pero cómo esto podrá suceder?

“Consintiendo en ser absorbido por el viento”.

Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. “¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?”

“El viento”, dijeron las arenas, “cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río”

¿Cómo puedo saber que esto es verdad?

“Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río.”

¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?

“Tú no puedes en ningún caso permanecer así”, continuó la voz. “Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.”

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó – ¿o le pareció?– que eso era lo que realmente debía hacer, aun cuando no fuera lo más obvio. Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia.

Reflexionó: “Sí, ahora conozco mi verdadera identidad“.

El río estaba aprendiendo pero las arenas susurraron:

“Nosotras lo sabemos…porque vemos suceder esto día tras día, y porque nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña”.

Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas

 

Anónimo

 

           

            Por el placer de compartir.

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Reinventarnos para vivirTodavía existen personas que creen que los cambios son negativos y que “mejor los dejamos fuera de nuestra vida”.

Esto no me sorprende. La evolución es un proceso que cada uno de nosotros atraviesa a su ritmo, a su paso. Lamentablemente… a algunos se les va la vida sin que su ritmo y paso sean suficientes.

(…) La evolución es el movimiento infinito de cuanto existe, la transformación incesante del universo y de todas sus partes desde los orígenes eternos y durante el infinito del tiempo. Élisée Reclus

 

Hay personas que necesitarían salir de su entorno, de su contexto, para empezar a despertar. Es más comprensible para mí que a ellas les cueste evolucionar… tienen un doble trabajo, pero hay otras que conviven, por su trabajo, por algunas de sus relaciones, por las oportunidades que les da la vida de acceso a la información y al conocimiento, y aun así, insisten en que “no necesitan cambiar nada”. A estas no las entiendo, pero por supuesto, las respeto como a todas las demás. Y por eso, las incluyo en mi pretendido público porque a lo mejor, alguna vez, se produce la chispa que logra la diferencia. More »

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Inteligencia, Cambio Y LibertadNos gusta llamarnos “inteligentes”, pero, aun los más formados, en algún punto, seguimos resistiendo al cambio. Mientras no venzamos esa resistencia, no podremos considerarnos “inteligentes”.

Queremos ser libres pero seguimos atrapados en los viejos conceptos de inteligencia y en nuestra zona de comodidad.

Quizás pertenezcamos al mundo de esta rana: More »

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Cambiar O PerderObservo, cada día más, una actitud caprichosa, auto-manipuladora,  casi maníaca en algunas personas, respecto del cambio, por qué y para qué cambiar, si es necesario, si no, si pueden o no pueden. Una especie de juego “macabro” al que arriesgan su vida como si tuvieran más de una.

Y este tema, no es un juego –al menos en este sentido solo de actividad lúdica-, amigo.

Puede ser que no tengas conciencia del alcance de esta actitud, ahora bien, si después de informarte y reflexionar al respecto, decidís quedarte igual, ya corre por tu propia decisión y determinación.

No es extraño que en épocas de crisis, la gente conviva con fenómenos sin verlos, y aferrada a sus viejas ideas, no alcance a percibir los cambios que anuncian la aparición de nuevas oportunidades. Oscar Terán.

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Los analfabetos que leen y escribenEl analfabetismo no solo se refiere a la incapacidad de leer y escribir, también se refiere a la incapacidad de usar esas habilidades para aprender, y más expresamente, para desarrollar la capacidad de “aprender a aprender”.

El aprendizaje no es solo una manera de incrementar nuestras competencias, nuestra capacidad de acción. Es también una acción en sí misma, que requiere de competencias propias. Hasta ahora, el énfasis estaba puesto en las acciones que se aprendían, pero escasamente en las acciones que aseguran aprendizajes eficaces. Se nos enseña muchas cosas, pero no se nos enseña a «aprender a aprender». Rafael Echeverría

Como bien nos establece el maestro Echeverría, esto puede More »

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Nuestra enorme posibilidadHay una importante diferencia entre el Cambio y la Transformación.

Entiendo que a menudo, se confundan los términos, por aproximación.

Debido a la gran cantidad de información, cada vez está más instalado en la sociedad, el beneficio y la productividad del cambio… no así, de la transformación.

 

¿Cómo se produce un cambio?

Cuando cambio, realizo la elección de acciones diferentes para obtener también, diferentes resultados… prestando atención a Einstein:

 

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo. Albert Einstein

 

¿Cómo se produce una transformación?

Cuando me transformo, el cambio lo realizo sobre mí mismo. Mi observador cambia su mirada, y esto le permite ir hacia acciones y resultados a los que no podía llegar con su mirada anterior.

También Einstein –sin saberlo ya que en su momento, todavía la Ontología del Lenguaje no había adquirido auge- nos trae con una anécdota, un ejemplo poderoso de la transformación.

En ocasión de un examen de física en la universidad, un alumno le dijo que había un problema ya que las preguntas del mismo eran iguales a las del examen del año anterior.

Einstein respondió: -No hay problema. Este año, las respuestas ya son otras.

 

Este genio alude con sus palabras a que los problemas en cualquier contexto suelen ser los mismos, lo que cambia es la forma de afrontarlos.

 

¿Por qué es importante aprender la diferencia entre cambio y transformación?

Sucede que a veces, por más que intentemos acciones diferentes hasta el cansancio, el cambio de resultados no se produce.

Esta instancia suele ser un momento en que lo único que parece venir a nuestro pensamiento es: “No sé qué más hacer”.

¿Te ha pasado?

Si estás persiguiendo una meta, un gran objetivo, es muy probable que sí, puesto que el éxito está formado por una cadena de “fracasos”, de los que aprendemos para desterrar acciones que no nos resultan, e intentar las nuevas.

¿Y puede llegar un instante en que “No sé más que hacer” esté acompañado por un grito ahogado de desesperación?

Pues sí, también, sí.

Aquí surge la importancia de conocer la existencia y posibilidad de la Transformación.

 

Y no es lo único que nos queda ni algo a lo que echamos mano porque “no nos queda otra”, sino que es…

¡¡¡Nuestra Enorme Posibilidad!!!

 

Para hacer un cambio solo necesitamos, querer cambiar, tener un fuerte deseo de hacerlo, saber que lo necesitamos y comenzar a intentar (accionar).

 

Para una transformación, el proceso es más completo y profundo…

Necesitamos cuestionarnos a nosotros mismos, a la coherencia que tenemos como observador, en todos nuestros dominios:

Nuestro lenguaje.

Nuestro cuerpo.

Nuestra emoción.

 

¿Qué es la coherencia de nuestro observador?

 

Es la relación sin contradicciones, que se establece entre el cuerpo, el lenguaje y la emoción de un ser humano.

 

¿Es igual o diferente la coherencia que podés observar en los siguientes personajes?

Papa Francisco.

Diego Maradona.

Lady Gaga.

 

El cuestionar nuestro observador consiste en desafiarlo a observarse –valga la redundancia- mediante preguntas para ir descubriendo formas de ser más efectivas, en cualquiera de sus ámbitos.

Pasar a la acción de acuerdo a los descubrimientos realizados es el camino de la transformación.

Este es un trabajo con nosotros mismos que no se detiene porque nuestro ser está en constante reajuste.

Una intervención en cualquiera de estos ámbitos puede producir la transformación completa por la coherencia en que viven los mismos.

La transformación y este observarnos en forma permanente permiten la integración de nuestros mundos, interior y exterior.

 

 

El inicio de tu transformación solo será posible cuando puedas ser conciente de:

No sabemos cómo las cosas son, solo sabemos cómo nosotros las interpretamos.

 

Esto permitirá que comiences tu reflexión sobre vos mismo y puedas encontrarte con que:

La coherencia de tu observador actual puede no estar siendo productiva para vos.

Hay posibilidades que no has explorado antes.

Te sorprenden las dimensiones en las que podrás entrar, unas que no habías ni imaginado antes.

¿Vale ampliar tu mirada?

¿Vale encontrar posibilidades que creías inexistentes?

¿Vale cuestionar tu observador y empezar tu transformación?

 

¡Ah! Me olvidé de decirte que no es fácil… pero vale la pena llegar a una transformación que nos convierta en la mejor versión de nosotros mismos. ¿O no?

 

El Mago de Oz

La historia comienza cuando a una pequeña huérfana, Dorothy, que vive en Kansas con sus tíos y su perro Toto, un huracán la hace volar desde su casa hasta la ciudad de Oz. Allí conocerá un mundo inimaginable, hará amigos muy curiosos y vivirá extraordinarias aventuras mientras persigue su único fin, volver a su casa.

La única forma de cumplir con su objetivo será encontrando al Mago de Oz.

Durante esa búsqueda, la acompañarán, un espantapájaros que desea ser inteligente, un hombre de hojalata que quiere tener corazón y un león que quiere ser valiente. (Todos buscan algo que sienten que les falta), y ponen todas sus expectativas en el encuentro con el Mago.

El resultado es que estos personajes y la niña llevan adelante su propio proceso de transformación al descubrir –gracias a la ayuda del Mago- que su poder para conseguir lo que quieren, está dentro de ellos, que el Mago no es tan mágico y que para lograr lo que quieren necesitan hacer su propio trabajo…. Comenzando por reconocer que:

 

“El inicio de tu transformación solo será posible cuando puedas ser conciente de:

No sabemos cómo las cosas son, solo sabemos cómo nosotros las interpretamos.”

 

(La ciudad donde vive el mago es “Esmeralda” porque todo se ve verde y los habitantes creen que esto se debe a la magia del mago. Sin embargo, el Mago confiesa que al entrar al pueblo se reparten lentes color verde para que todos los que llegan las usen al igual que sus habitantes).

 

¿Qué reflexión te despierta esta historia?

¿Pude transmitirte la diferencia entre cambio y transformación?

¿Estás dispuesto a intentarlo o todavía no crees que “No sabemos cómo las cosas son, solo sabemos cómo nosotros las interpretamos”?

 

Por el placer de compartir.

 

 

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cambio para cambiar

Buscamos un cambio pero no se produce

Cuando buscamos un cambio lo primero a lo que tenemos que prestar atención es a que se esté produciendo una Escucha Activa, de parte de nuestros interlocutores. Cuando logramos que nuestro equipo –organización, negocio, etc.- adquiera un desarrollo de lo que significa lo que estamos diciendo, nos puede resultar incomprensible que no accione en relación con lo que hemos trasmitido. Buscamos un cambio pero no se produce. Estamos seguros de haber logrado la comunicación y  sin embargo… ¿Qué está pasando?

No alcanza con que las personas nos escuchen con su cuerpo y su emoción. No es suficiente el que logren saber, desear o temer. Ni tampoco que clarifiquen sus metas, quieran lograrlas o sientan miedo de las consecuencias de no hacerlo.

Los motivadores del Cambio piensan que están para que los demás aprendan y cambien, y ahí está More »

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Permisos… ¿Te das los permisos para ver y aprovechar la oportunidad incomparable de nacer nuevamente… ahora, a conciencia?Permisos

Ya naciste una vez, no sabías que lo hacías, eso forma el contexto diferente que constituye ésta, tu mejor oportunidad.

El tiempo es una abstracción a la que los humanos dividimos según nuestras necesidades.

¿Sabías que la Navidad es -consideran algunos autores- una fiesta de origen pagano que empezó mucho antes del Nacimiento de Cristo?

¿Sabías que es probable que Cristo no haya nacido el 25 de Diciembre?

No es para mí, momento de cuestionar sino de presentarte la sugerencia de usar esta época consensuada por la sociedad como de celebración y adopción de actitudes más amorosas, para realizar tu segundo nacimiento… y celebrarlo.

Hay una hermosa poesía cuyo primer verso dice… “Si volviera a nacer…”

Hermosa sí pero… por qué habrá sido que su autor la escribió. Seguramente, porque hubo muchas cosas que querría haber hecho distintas.

Por eso, para ti que estás a tiempo… Esta es tu mejor oportunidad.

¿Empezamos?

Reconócete por todo lo que has hecho hasta aquí, tus ganas, tus esfuerzos, tus cambios, tu trabajo, tu aprendizaje.

 Y ahora… ¡A nacer de nuevo!

Aunque te parezca increíble, hay un mecanismo interno que incide en forma poderosa en la posibilidad de esta acción y de los cambios que estás queriendo realizar en tu vida, y es…

Tu relación con los Permisos

¿Cómo es la tuya?

¿Quién te da permiso?

-Pero yo soy grande… A mí nadie me da permiso porque tampoco los pido.

-¡Qué bien, amigo! Pero, ¿Sabes algo? Siempre hay un permitir cuando se hace algo, así que si nadie te da permiso, eres tú el que te lo das.

 

¿Para qué te das permiso y para qué no?

¿Eres de las personas que van por la vida pidiendo permiso, todo el tiempo? ¿Te sorprende escucharlas? ¿Qué te parece que dice de esas personas, esta conducta, cuando la situación no lo amerita? “Permiso, por favor, disculpa…” antes de decir algo.

Sin que te des cuenta porque “tú no podes permiso”, ¿estás dando el poder a otro para que te permita?

Estabas en lo cierto en tu respuesta. Tú eres el único que puede permitirte lo que sea… siempre y cuando, tu acción no implique una falta de respeto a otros o violar reglas de un grupo al que pertenezcas.

La competencia de darte permisos no se ajusta solo a lo que te gusta hacer. Esa es otra mirada para cambiar, sino que también acciona con aquello que no te estás permitiendo porque tienes miedo o porque prefieres auto sabotearte contándote un cuento cómodo y sin salida.

Darte permisos es posible cuando te haces cargo de tu vida, cuando logras estar a cargo.

Te comparto unas declaraciones, de “El Camino De La Autodependencia”, de Jorge Bucay que he adaptado para la ocasión y que puedes adaptarlas a tu necesidad.

 

Nazco de nuevo y para eso, me permito…

Hacer lo que me gusta en vez de hacer lo que a los demás les gusta.

Ser quién soy o quién quiero llegar a ser en lugar de hacer importante lo que otro piensa que yo debería ser.

Sentir lo que siento y no sentir lo que otros sentirían en mi lugar.

Pensar como quiero.

Decir lo que pienso, si quiero y callármelo, si no quiero.

Correr los riesgos que me lleven a ser lo que quiero ser pagando yo mismo, el precio que tenga que pagar.

Buscar en el mundo lo que creo que necesito sin que nadie me diga si puedo o no puedo hacerlo.

Escucharme y reflexionar si no estoy accionando para descubrir si me auto saboteo.

Cambiar por más esfuerzo que eso signifique o lo que los demás puedan decir si siento que quiero algo diferente para mí.

¡Celebremos! celebrar

 

 

Si quieres algunas ideas acerca de darte permisos, te animo a ver el siguiente video en mi canal. Clika en el título y si quieres, cuéntame allí -o aquí- qué emoción te despertó. ¡Muchas gracias!

Me doy permiso

 

Por el placer de compartir.

 

 

 

 

 

 

 

 

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