TenacidadObservo, reconozco y comparto un espíritu poderoso que alienta a muchos seres humanos, a la consecución de logros, que busca el éxito en cualquier tipo de emprendimiento: personal, familiar o laboral.

Y paralelamente, escucho acerca de la supuesta imposibilidad para esa concreción, que solo se puede salvar con la “suerte”.

La suerte es la excusa de los fracasados. Pablo Neruda

 Yo tampoco me salvé de las garras de las creencias, y en algún momento del inicio de mi formación, también creí que la suerte determinaría mi vida. Hasta que un gran líder que tuve en mi carrera, un día me espetó en la cara esta frase que impactó en mí y me alertó acerca de la necesidad de cuestionarme esta forma de pensar.

Si la suerte queda descalificada… ¿Qué es lo que construye nuestra imposibilidad de lograr lo que queremos?

Mi interpretación –fuerte y profunda- elige a la falta de  Tenacidad.

Interpreto a la Tenacidad como la característica brillante de los seres que en vez de dar poder a las circunstancias y permitir que los detengan, las  transforman haciéndolas motivo de su permanente hacer.

La buena madera no crece con facilidad, cuando más fuerte es el viento, más fortaleza tienen los árboles.  J. Willard Marrito

 

Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos, recordado históricamente por su trabajo a favor de la abolición de la esclavitud, recorrió un largo camino antes de habitar La Casa Blanca:

En 1831 quebró en sus negocios.

En 1832 perdió las elecciones para la legislatura.

En 1834 volvió a fracasar en sus negocios.

En 1835 murió su novia.

En 1836 tuvo un quiebre emocional por el que necesitó internación.

En 1838 perdió por segunda vez en la carrera política.

En 1843 fue derrotado en el Congreso.

En 1846 fue derrotado en el Congreso.

El 1848 fue derrotado en el Congreso.

En 1855 fue derrotado en el Senado.

En 1856 fue derrotado cuando se postuló para Vicepresidente.

En 1858 fue derrotado nuevamente en el Senado.

Y recién en 1860 fue electo presidente

 

¿Conocerías a Abraham Lincoln si no hubiera sido tenaz?

Lincoln, ¿tuvo fracasos o fue un fracasado?

Aquí podés ver, el poder del lenguaje y la realidad que creamos con él.

Si cada vez que un objetivo que es parte de tu meta final, no es alcanzado, vos decís: “Soy un fracasado”, en vez de decir: “Esta vez, fracasé”…

¿Notás alguna diferencia en la realidad que estas creando cuando elegís una u otra frase?

 

Quiero compartirte otra de mis sentencias maestras y espero que también, se convierta en una de las tuyas.

Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Brecht, Bertold.

 

La tenacidad es un hábito, uno de los que puede transformar tu vida.

Puedo hablar de esto con gran conocimiento de causa porque he experimentado el poder de la tenacidad y la perseverancia a tal punto, que me transforma en una “autoridad” para hablar de ellas.

Puede ocurrirte que sea una habilidad casi innata en vos o que haya nacido como resultado de la educación que recibiste, pero si no es el caso, quiero compartir con vos, unos puntos que te permitirán incorporar esta “forma de vivir”, tan necesaria para llegar a concretar cualquier cosa que realmente desees.

Averiguá cuál es el propósito de tu vida. Descubrí tu misión personal. Consagrate a ellos.

No hagas por hacer, no hagas para vivir, no te conformes con lo que no querés, no hagas intentos vanos y sin dirección.

Cuando tenés un propósito, cuando te dedicás a una misión, no hay obstáculos imposibles de superar porque la motivación que ellos ejercen sobre vos, hacen que vuelvas a empezar, las veces que sea necesario.

Asimismo, saber el para qué has venido a este mundo, te alejará de la tentación de abandonar. Se abandona casi inconcientemente y para hacerlo creamos todo tipo de explicaciones (excusas) que nos auto justifiquen y que lo hagan frente a los demás. Abandonar se presenta así, como una tentación.

El camino del éxito está bordeado de tentadores lugares para estacionar.

 

Actuá con pasión.

La pasión es un motor.

A veces pregunto, en mis sesiones de coaching: ¿Qués lo que te apasiona?

El 90% de los Coachees no lo saben o les cuesta encontrarlo porque nunca se han detenido a pensar en ello.

¿Cuánto puede permanecer motivándote algo que no te apasiona? ¿Algo que “te gusta”, nada más? ¿Por qué hay tantas crisis vocacionales?

Tu misión, tu propósito, tus logros necesitan de tu pasión, la que he calificado en uno de mis post de “fuerza arrolladora de transformación”.

La pasión determina, la pasión enfoca, la pasión logra.

El éxito llega haciendo lo que realmente deseas. No hay otra manera de ser exitoso. Malcolm Forbes

 

Viví con responsabilidad.

Esta responsabilidad es la capacidad de hacernos cargo de lo que nos toca y nos corresponde y lejos de ser un esfuerzo, se transforma en la herramienta para solucionar nuestros problemas. Cuando no sos parte del problema, tampoco podés ser parte de la solución.

Honrar nuestra responsabilidad no se constituye en un trabajo forzado sino en el logro de la independencia para decidir cómo quiero vivir.

¿Tenés idea de la satisfacción que se siente cuando podemos declarar: “Yo soy el origen de mis resultados”? ¿Te parece que esto puede suceder si el origen de tus derrotas no está también en vos?

Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es. Jean Paul Sartre

 

Creé y confiá en vos.

Creé en lo que querés, no lo desestimes, no escuches a los demás –ellos no saben lo que es para vos, lo que querés, la pasión que sentís por eso-, visualizalo cada día como algo totalmente posible, concreto, asible.

Confiá en que vos podés, en que tenés las fuerzas, el conocimiento, el respeto por vos mismo, confiá en que sos capaz de reiniciar el camino cuantas veces sea, y que llegarás, claro que llegarás.

No estarás perdido en el desierto si encuentras fe en ti mismo para creer en el oasis. Phil Bosmans

 

Capacitate permanentemente.

Cada vez que fracases en tu camino a tus logros, necesitarás más y más conocimientos, habilidades y recursos para poder volver a empezar. Quizás sea por muchos años y si no te capacitás permanentemente, no es posible que encuentres nuevas acciones para intentar, tan sencillo como esto.

En mi Coaching para Profesionales, me encuentro asiduamente, con ejemplos que refuerzan lo que te estoy recomendando.

Algunos de ellos, luego de conseguidos sus títulos, nunca más volvieron a recibir una capacitación… Como te lo digo aunque no lo puedas creer.

Vienen a sus sesiones preguntándose por qué no llegan a su meta, por qué no pueden poner en marcha un proyecto que en el papel, es fantástico y… se sorprenden cuando les pregunto acerca de cuáles han sido los últimos cursos que han tomado.

           

La tenacidad es persistencia, es permanecer haciendo… pero con tino.

Seguir, seguir y seguir hasta que te “sangren los dedos”.

Habrás escuchado este juicio: La gota horada la piedra…

¿Será por su fuerza? ¿Tiene fuerza una gota?

No es su fuerza… es su constancia.

Y tendrás pruebas de que vas por el buen camino… Llegará un momento, en que tu actitud será parte de tu vida, y te darás cuenta de que cada vez, te cuesta menos avanzar.  Esto es algo que he sentido en carne propia también e investigando encontré esto otro –con lo que coincido-:

Aquello en lo que persistimos se vuelve cada vez más sencillo, no es que cambie la naturaleza de la tarea sino que nuestra habilidad para realizarla ha aumentado. Ralph Waldo Emerson           

 

George Harrison, uno de los Beatles que logró el mayor crecimiento personal y éxito entre los cuatro, no sabía tocar la guitarra cuando Paul McCartney lo invitó a formar el grupo. Cuando John Lennon lo conoció, lo llevó a un concierto de guitarra clásica en Liverpool, y cuando este terminó, le dijo: -Cuando hagas una cosa así, te aceptaré gustoso.

Ese fue el principio de su carrera, de trabajo, de perseverancia, de tenacidad para lograr la práctica que deseaba.

Harrison confesó que “Hasta le sangraban los dedos”.

Lo mismo le sucedió con su meta de componer.

Las primeras canciones –a decir de Lennon- no eran ni siquiera, canciones.

Pero llegó un momento en que fueron éxito y pudo continuar su camino, inclusive cuando el conjunto ya no existió.       

 

¿Le habrá funcionado la tenacidad?

 

Acordate… “Hasta que te sangren los dedos”.

Por el placer de compartir    

 

 

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