Dijo Carl Gustav Jung que cuando podemos integrar nuestra sombra observándola y comprendiéndola lograremos sacar de ella “El Oro de la Sombra”.Nuestra Sombra

¿Qué es la Sombra?

Los seres humanos lucimos una máscara social que se adecua a la necesidad de sostener relaciones exitosas. Esto no está ni bien ni mal, simplemente, es.

Pero existe otra parte nuestra que escondemos, reprimimos y tratamos de ahogar, en función de los convencionalismos culturales, y que es producto ya, de instintos animales (eso somos, en principio) o de situaciones traumáticas vividas. En cualquier caso, nos avergüenza mostrar esos componentes, alojados en una de las zonas de nuestro cerebro que es la denominada reptiliana (sí, de reptil) y que solo funciona reactivamente.

El Tigre Que Balaba

Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:

-Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre? A lo que el tigre-oveja baló asustado.

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

 Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado, le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.

-Pruébala -le ordenó el tigre.

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.

 

¿Te sorprende este cuento?

¿Te parece imposible?

¿Qué es lo que hacemos cuando nos saboteamos en lo que nos hemos propuesto y no lo logramos?

¿No somos tigres-ovejas cuando posponemos, cuando nos tomamos un cuarto de helado en medio de una dieta porque nos queremos dar un “gustito”, cuando nos proponemos hacer un deporte que necesitamos, a veces por salud, y no vamos inventándonos excusas, cuando hacemos algo que decimos que jamás haríamos, pero lo disfrazamos de alguna forma?

 

El psicólogo Carl Jung elaboró una teoría sobre esto que establece que aquello que nos molesta y desagrada de los demás, es siempre parte de eso escondido que intentamos no mostrar, a lo que denominó Sombra.

 

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Quizás te cueste reconocer esa parte de ti que ves en lo que te molesta del otro. Quizás haya resistencia interna a admitirlo.

Te doy una ayuda. Eso que necesitas reconocer en ti cuando lo detestas en otra persona, no se da en forma lineal, exacta…tienes que buscar, pero buscar con la apertura del que quiere encontrar…y allí ¡lo encontrarás! Mientras lo niegues, mientras digas que no es así, estás en manos del ego, estás en manos de tu sombra y seguirás sufriendo, aunque te cueste darte cuenta de que tu sufrimiento se debe a esto.

 

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Es vital reconocer la existencia de nuestra Sombra, saber cómo funciona, cómo nos afecta en nuestra emocionalidad. Saber que lo que escondemos y apretamos tratando de que no aflore, un día explota y genera nuestra destrucción.

 

Tan importante es que es el origen de enfermedades terminales y adictivas…

¿Quieres ser el origen de tus resultados o el resultado de lo que te sucede?

Las catástrofes que suceden en el mundo no son otra cosa que producto de la sombra colectiva. Las sombras individuales que se proyectan juntas hacia un objetivo común forman la sombra colectiva.

Cuando a Jung se le preguntó si habría una Segunda Guerra Mundial, contestó: “Depende de cuántas personas sean capaces de conciliar sus opuestos, de contactar sus sombras.”  En ese momento y para los seguidores de Hitler, la sombra colectiva estaba representada por los judíos.

 Hoy…más que nunca, deseo que prestes atención. Habrás comprendido luego de leer, que este es un tema muy importante para ti, individualmente (hacernos cargo de nuestra sombra nos lleva a una sanación física y espiritual) y para el mundo todo. Y como siempre que se necesita un trabajo universal, este logra resultados si cada uno de nosotros hacemos nuestra parte.

 ¿Has traído tu sombra a tu conciencia?

¿Puedes ubicar algunos de tus comportamientos entre los ejemplos que te di?

¿Alguna vez te encontraste diciendo, ante alguna de tus actitudes con respecto a otro y otros… “¡Qué malo que soy!”? No eres malo, eres humano y en la medida en que aceptes y trabajes esa parte tuya que te avergüenza, podrás ponerte de acuerdo con ella y mejorarla.

Poder integrar nuestra Sombra requiere de una enorme compasión… con nosotros mismos. Y con ella lograremos tener también, compasión para los demás, verlos con flexibilidad y así comprenderlos. Todos los sentimientos que experimentas hacia afuera están mostrando los sentimientos que tienes hacia ti mismo. ¿Odias? Te odias. ¿Rechazas? Te rechazas. ¿Criticas? Te criticas…

Cuanto más te “prohíbas” expresar tu sombra, cuanto más la retengas, más se manifestará. El inicio es adoptar la humildad que te permita dejar de decir ante alguna de sus manifestaciones: “Pues, no. Yo no soy así”.

Por si te quedaran inquietudes o dudas, me satisface recomendarte especialmente, un video del que te dejo el link aquí abajo.

Es de Enric Corbera, un psicólogo que trabaja con la Bioneuroemoción y con el cual, estoy bastante de acuerdo.

Por el placer de compartir


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